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Bolognezi: 14 años sin culpables y un pedido de justicia internacional

Bolognezi: 14 años sin culpables y un pedido de justicia internacional

El joven fue muerto en setiembre de 2002. Hubo una pésima investigación y dos juicios que no arrojaron culpables. En 2015 el caso prescribió y la familia recurre ahora a los fueros internacionales.

En las crónicas policiales de la región, setiembre es el mes del caso Bolognezi y por ello, motivo de un nuevo aniversario para la impunidad de un crimen que no tiene condenados y que para colmo, ya prescribió. En medio de ese escenario, a los familiares de la víctima no les queda otro camino que buscar justicia en los fueros internacionales, un castigo para el estado y un resarcimiento económico.

José Luis Bolognezi tenía 19 años cuando fue asesinado; su cuerpo apareció semidesnudo, sin los pantalones, en un baldío de San Martín, cerca de la estación de GNC La Jirafa, durante la madrugada del 14 de setiembre de 2002.

Aquella noche, el muchacho había estado en un cumpleaños, del que salió a comprar cigarrillos. Algunos amigos lo vieron caminar por la ciudad y otros hablaron con él durante algunos minutos. Bolognezi fue asesinado cerca de las 6, murió por asfixia y sin posibilidad de defenderse, según la necropsia.

Unos quince minutos antes del crimen estuvo con un joven de pelo largo a quien no se ha identificado: ese hombre podría ser el asesino o un cómplice, pero no se sabe. Al menos durante los primeros meses, la investigación fue un desastre, plagada de fallos y errores, voluntarios y no tanto, lo que gravitó decididamente para que el caso permanezca impune.

Inicialmente hubo cuatro procesados, pero solo dos de ellos llegaron a juicio, aunque finalmente, no hubo condenados ya que los elementos en contra de los sospechosos, Abdo Girala y Carlos ‘Metralleta’ Pérez nunca fueron suficientes como para concluir que habían sido los asesinos.

A 14 años del homicidio

Hoy, a 14 años, el homicidio sigue impune y para colmo, el caso prescribió y la Justicia cerró el expediente. Eso sí, precisamente hubo dos juicios: el primero, en 2009, que terminó con la absolución de los imputados, aunque la Corte revocó ese fallo y ordenó un segundo debate, que arrancó en 2013 y se extendió por ocho meses. Al cierre de ese segundo juicio y en su alegato, el fiscal Fernando Guzzo retiró la acusación que pesaba sobre Pérez y Girala, por considerar que no había pruebas suficientes. «La única certeza en todo el juicio ha sido la duda», resumió entonces.

En ese momento y debilitada, la querella pidió una condena de cuatro años pero el tribunal integrado por Viviana Morici, Ariel Spektor y presidido por Eduardo Orozco absolvió a los acusados por el beneficio de la duda, pero mientras la absolución resultó unánime para Pérez, hubo un voto en disidencia, condenatorio, el de Orozco, para el caso de Girala.

Frustrado por el resultado adverso, Lucas Lecour, abogado de la familia Bolognezi declaró en ese momento: «Hubo irregularidades y connivencias entre policías, jueces y fiscales que actuaron durante la instrucción de este hecho. Eso constituyó una violación al derecho a la verdad que tienen las víctimas, una irregularidad que quedó reconocida en la sentencia”.

Caso prescripto

A comienzos de noviembre de 2015 el caso finalmente prescribió y las partes fueron notificadas por la Cámara del Crimen de San Martín de que el expediente se cerraba. Para la prescripción de la causa, la Justicia tuvo en cuenta el último «acto útil» que se realizó en el expediente, o sea, la primera fecha de elevación a juicio (año 2009) y puesto que el Código Penal establece como plazo para la prescripción de una causa el máximo de años de la pena por el delito cometido (en este caso homicidio en agresión), ese tiempo se cumplió a los seis años o sea promediando el segundo semestre de 2015.

bolognezi-y-abogadosLargo debate

Eduardo Orozco fue el único juez de los tres magistrados que intervinieron durante el segundo debate que tuvo un voto condenatorio, aunque al estar en minoría, lo que se decidió fue la absolución de los acusados: “Para que haya impunidad se requiere por lo menos, la convergencia de tres factores: actores con poder interesados en obtenerla; un Estado permeable o débil a ese embate, y tolerancia social hacia ese abuso de poder», comentó el juez Orozco, que presidió ese largo debate que demandó ocho meses de audiencias, el desfile de casi 300 testigos y que terminó con la absolución de los dos imputados por el beneficio de la duda: «A mi criterio, había pruebas que explicaban cómo, dónde y en qué circunstancias murió Bolognezi. Lo detallé en la sentencia y expliqué también las fuerzas que operaron para proteger a quienes tenían responsabilidad en este hecho”.

Con el caso prescripto y sin condenados, a fines de junio de este año la familia de Bolognezi recurrió a los fueros internacionales buscando justicia y que el estado sea reconocido como culpable por la falta de condenados. Efectivamente, los abogados querellantes presentaron una petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a fin de que el organismo internacional evalúe la responsabilidad del Estado frente a las numerosas irregularidades que presentó la investigación.

Los letrados presentaron un escrito en el que dan cuenta de supuestas maniobras corruptas que quedaron evidenciadas durante la pesquisa. De esta manera el propósito de la familia Bolognesi es que se pueda establecer tanto la responsabilidad del Estado como así también la de las personas intervinientes en la investigación.

El caso aún no ha sido aceptado y si eso ocurre, la familia Bolognezi buscará sanciones tanto para el Gobierno como para fiscales, jueces y policías que estuvieron vinculados en causa. Asimismo, la familia podría ser resarcida económicamente por el daño moral padecido.

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