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Breve historia de la industria vitivinícola. San Martín y la defensa del vino mendocino en Europa

Breve historia de la industria vitivinícola. San Martín y la defensa del vino mendocino en Europa

*Por Gaspar Lobato Grinberg

gasparHistoria de la Industria Vitivinícola y su Comercio Exterior

Ante una fecha tan especial como el Bicentenario de la declaración de Independencia de la Argentina, es una buena ocasión para no olvidar los caminos transitados en la industria vitivinícola, ya que para entender el presente y poder proyectar el futuro, es necesario mantener en la memoria nuestro pasado.

La historia de la Vitivinicultura Argentina se remonta a más de cuatrocientos años, cuando los primeros especímenes de ‘vitis vinifera’ fueron traídos a Perú, Chile y Argentina por los colonizadores españoles. Una vez en nuestro territorio, las primeras cepas se cultivaron en Santiago del Estero donde se realizaron los primeros vinos nacionales, pero las óptimas condiciones climáticas y de suelo de la región andina, hizo que la vitivinicultura tenga un amplio y acelerado desarrollo en el centro-oeste del país.

 

Un siglo después, Cuyo ya contaba con una importante producción de vinos, lo cual generó que se abasteciera a nuevos mercados como las regiones de Buenos Aires, norte argentino y Paraguay.

Una anécdota de San Martín. Crecimiento en la nueva República Argentina

San Martín despertó celos en el establishment porteño

El vino se produjo artesanalmente por casi tres siglos hasta que, en 1827, once años después de la independencia, se construyó la primera bodega industrial registrada en Argentina, la Bodega Panquegua, ubicada en el departamento de Las Heras. Durante el mismo tiempo, en Europa, el General San Martin, acostumbraba a señalar que ningún vino francés podía igualar a los vinos de Mendoza.

En 1852, el ingeniero agrónomo francés Michel Aimé Pouget fue el primero en introducir cepajes franceses al país, encargándose de propagar su cultivo y enseñar nuevos métodos científicos. Esta fue una época de transformación y modernización de la actividad vitivinícola en Cuyo.

Al poco tiempo, Pouget fundó la primera Escuela de Agricultura de la República Argentina, permitiendo la transformación de Cuyo en la zona vinícola más importante del país, brindando capacitación y perfeccionamiento. A su vez, la llegada de inmigrantes dio un gran impulso a la industria, trayendo nuevas variedades de vid, nuevas técnicas de cultivo e innovación en prácticas enológicas.

pougetEste impulso de la industria se vio fortalecido y dinamizado con la instalación, en 1884, del ferrocarril que conectaba Mendoza y San Juan con Buenos Aires. Las provincias cuyanas asumieron el papel de proveedoras de vino para abastecer al mercado nacional y, muy marginalmente, al internacional a través del puerto de Buenos Aires.

giol-bEn 1910, durante el centenario de la Revolución de Mayo, la bodega ‘Colina de Oro’ (Ex-Bodega Giol) se convirtió en la más grande del mundo de la época.

Finalizada la Primera Guerra Mundial, en 1919, los vinos argentinos adquieren renombre ya que su calidad iba en gran ascenso, y las cepas europeas daban excelentes resultados en estas tierras y climas.

Desde sus comienzos, Argentina nunca exportó como objetivo principal, sino que la industria se desarrolló en función del mercado interno y por mucho tiempo solo se inclinó a la exportación para la venta de excedentes de producción.

Una anécdota de las exportaciones en la década de los 80, fueron las primeras exportaciones de vino argentino a Rusia. Para esa oportunidad la URSS y Argentina crearon un convenio de canje, en el cual se exportó vino a cambio de los trolebuses soviéticos marca ZIU, que transitaron las calles de la capital mendocina por varias décadas hasta que fueron retirados de circulación en el 2009 y vendidos a Córdoba.

Baja de consumo y cambios estructurales en la industria

Desde la década de los setenta y ochenta, la vitivinicultura argentina debió soportar recurrentes desajustes entre producción y consumo, que se fueron intensificando con el transcurso del tiempo, con un descenso del consumo casi continuo hasta el 2010.

Entre fines de 1980 y principios de 1990 se inició una nueva etapa en la vitivinicultura argentina. La economía nacional se integró a los mercados internacionales, lo cual hizo que surgieran medianas y pequeñas producciones de alta calidad, tanto para el consumo interno como para la exportación. Estos cambios favorecieron al reconocimiento y posicionamiento de nuestros vinos en el mercado internacional.

consumo-vino-per-capita-argEste incremento en las exportaciones permitió compensar la disminución del consumo interno y fue un incentivo para el desarrollo de la industria como un exportador muy competitivo. A su vez, la exportación de vino se caracteriza por ser un modelo comercial incremental, ya que cada exportación genera beneficios adicionales para el resto de las bodegas con potencial para vender en el extranjero. Esto se debe al carácter decreciente del costo de penetración en el mercado externo, debido a un mayor conocimiento que se genera de los vinos argentinos.

Cabe destacar que la vitivinicultura argentina también es impulsora de otras economías regionales como el turismo, la gastronomía y el hotelería.

En la época de la colonización, el modelo de la economía argentina consistió en la exportación de materias primas, pero desde los comienzos de nuestra independencia se buscó modificar este modelo hacia uno de exportación de productos con valor agregado. 200 años después, Argentina continúa dependiendo económicamente de la exportación de materias primas. Sin embargo, la industria vitivinícola es un ejemplo exitoso para el país en cuanto al desarrollo sustentable de productos con valor agregado y una balanza de superávit comercial, el cual ofrece al resto de la agroindustria un modelo a imitar.

Las expectativas a futuro de la industria es alcanzar la meta de los 2.000 millones de dólares en ingresos por exportaciones y una participación del 10% del mercado internacional de vinos en el año 2020. Estos objetivos se alcanzarán integrando a los pequeños y medianos productores en la industria, posicionando los vinos argentinos de alta calidad en el exterior e impulsando el mercado nacional.

*Gaspar Lobato Grinberg es oriundo de Junín, graduado en Francia con una licenciatura en comercio internacional, previamente estudió en Nueva York. Hoy se desempeña como periodista e investigador de mercado para la industria vitivinícola en Europa.

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