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Caso Honorato: ¿Cómo murió el vendedor? El rompecabezas del crimen

Caso Honorato: ¿Cómo murió el vendedor? El rompecabezas del crimen

Por Ulises Borderil

Hay siete detenidos y uno de ellos que dice ser el homicida, aunque la historia que cuenta nada tiene que ver con un robo. Detalles de uno de los casos policiales más importantes de los últimos tiempos. Un verdadero rompecabezas para la Fiscalía.

 

El cuerpo sin vida de Adán Américo Honorato apareció a las 17:10 del jueves, en un descampado del callejón Loyola, a unos 400 metros del carril Chivilcoy, en San Martín. Honorato había sido visto con vida por última vez cerca de las 19 del domingo, cuando se cruzó con un hijo en la feria del usado de calle Lavalle y le dijo que en un rato más se iba para su casa; en realidad, la de su hermana, en el barrio San Pedro, donde vivía desde hacía casi dos años, luego de haber enviudado y tras un accidente laboral que le produjo una discapacidad permanente en uno de sus brazos y también en una pierna.

Los días domingo, Honorato solía tener la misma rutina: luego de almorzar se iba hasta el cementerio de Buen Orden, a llevarle flores a su esposa y a sus padres y luego pasaba por la feria de calle Lavalle, para comprar mercadería a buen precio, generalmente bolsas de azúcar y maples de huevos que luego, en la semana, salía a vender en su camioneta, una VW Saveiro.

Pero el domingo 21 el hombre no llegó a la casa, aunque en un principio su hermana, Gladys, no se alarmó ya que no era la primera vez que se demoraba en el camino. Sin embargo, cerca de las 22, un llamado de la policía a la casa cambió la historia de la familia para siempre.

La camioneta de Honorato había sido encontrada en un descampado y estaba incendiada; alguien se había llevado además las cubiertas y la batería del auto. La policía dio con la dirección a través de la patente del vehículo, que permitió establecer la identidad del propietario.

Camioneta incendiada

CamionetaEnseguida llegaron al lugar los hijos de Honorato y también algunos sobrinos; la Saveiro estaba incendiada en los fondos de una finca de la prolongación del carril Norte, entre las calles El Altillo y Migues, a pocos metros del asentamiento conocido como “barrio Los Chorizos” y no muy lejos del basural municipal de San Martín.

Una gorra manchada de sangre

Enseguida se montó un operativo para dar con el hombre y de entrada, lo único que encontraron los familiares de Honorato fue una gorra manchada con sangre: mala espina para los investigadores, que se dieron a la tarea de buscar al vendedor. De entrada, el caso quedó en manos de la fiscal Florencia Díaz Peralta, y tras las primeras averiguaciones detuvo a cuatro jóvenes, todos mayores de edad y vecinos de Los Chorizos. Para el martes ya eran seis las personas detenidas: tres hermanos Quinteros, un cuarto de apellido Palacios, un Cisterna y el último, Agüero. “Son todos parientes”, explicó una fuente de la fiscalía que confirmó que las detenciones ocurrieron en Los Chorizos.

FlorenciaEl martes a la noche el cuerpo seguía sin aparecer pero la fiscal Díaz Peralta había tomado una decisión: con los elementos que tenía a mano, las testimoniales de algunos testigos que vieron a los detenidos empujando la camioneta, la gorra con sangre y el robo de las cubiertas, decidió imputar a todos por el delito de ”homicidio criminis causa”, esto significa que para la fiscal los seis detenidos habían matado a Adán Honorato para ocultar otro delito, el robo de la camioneta.

Familiares cortan la calle Salta  

Calle SaltaEl miércoles tampoco apareció el cuerpo; al mediodía los familiares de Honorato hicieron un corte de la calle Salta, a media cuadra de la comisaría 12, para reclamar que hubiese más policía buscando al vendedor. A esa altura, el rastrillaje se centraba en un radio de tres kilómetros a partir del descampado donde apareció la camioneta y los familiares, con datos que iban consiguiendo por su cuenta, hacían su propia tarea de búsqueda: “Dicen que lo vieron por la zona del cementerio”, fue el dato más importante para ellos durante ese día. Ya habían descartado varias líneas de investigación e incluso, algunos aseguraban haberlo visto con vida en Palmira, en el parque Agnesi o en La Colonia. “No hay nada, hemos ido a cada lugar donde existía la posibilidad de encontrarlo pero no aparece”, contó ese día Pedro Honorato, el hermano mayor de Adán que se había venido desde San Luis para ayudar en la búsqueda.

Ese miércoles a la tarde, la fiscal pidió tres cosas: la colaboración de un perro policía entrenado en la búsqueda de cadáveres, que el gobierno ofreciera una recompensa de $100.000 al que aportara un dato preciso y la participación de más de un centenar de cadetes del Instituto de Seguridad Pública que funciona en la Distrital de La Colonia. Esa noche del miércoles, aunque todavía el dato no se conocía, un joven de 24 años llamado Juan Quinteros se presentó ante el abogado Juan Rosello y le dijo que él era el asesino, que pensaba entregarse.

El jueves por la mañana la historia comenzó a cambiar, Rosello tomó contacto con el fiscal de Cámara Oscar Sívori y lo consultó sobre la posibilidad de entregar al asesino; el fiscal lo alentó para que lo hiciera y le dijo que esa actitud y la aparición del cuerpo serían tenidas en cuenta por la Justicia. Fue así que un rato antes del mediodía y acompañado por Juan Rosello, se entregó en la Fiscalía de comisaría 12, Juan Quinteros, hermanos de los tres detenidos y contó su historia, en la que el resto de los imputados nada tienen que ver con la muerte.

¿Murió ahorcado?

Quinteros tiene 24 años y es cartonero, dijo que conoció a Honorato hace unos tres meses, mientras el hombre vendía huevos por la zona y él buscaba qué recuperar de entre la basura. Dijo que el día domingo se vieron, que no fue en la feria de Lavalle sino en Migues y ruta 7, aseguró que hubo una discusión y Quinteros relató que se defendió de un cinturonazo que el hombre le dio por la cara. “Lo tomó por detrás a Honorato y lo ahorcó, eso es lo que relató”, explicó su abogado más tarde.

Siempre según la declaración de Quinteros, el muchacho condujo la camioneta con Honorato al costado, dijo que anduvo por calle Las Niñas y que en la desesperación chocó contra una tranquera, también explicó que entonces fue a lo de un amigo y que le pidió ayuda.

Aparece el cuerpo en Chivilcoy

Callejón LoyolaSegún el cartonero en ese momento los dos condujeron la Saveiro hasta el carril Chivilcoy y doblaron por Loyola; ya era de noche y el vehículo avanzaba con las luces apagadas, en un momento, a unos 300 metros del carril según calculó Quinteros, arrojaron el cuerpo de Honorato, que quedó a unos siete metros del camino, entre yuyos. Dijo que luego volvieron a Los Chorizos, que en ese momento la camioneta se quedó sin combustible y que entonces el muchacho pidió el auxilio de sus hermanos y de unos primos para empujarlo. “Lo incendiaron y en ese momento alguien se robó las cubiertas”, dijo el abogado.

Ese fue el relato que hizo el séptimo detenido por el caso, que repitió que el resto nada tenía que ver con la muerte y luego guio a los policías y a la fiscal hasta el lugar donde tiró el cuerpo, que encontraron aunque luego de casi dos horas de búsqueda. “Estaba más o menos donde había dicho pero los policías no lo vieron y eso que pasaron por allí como diez veces”, dijo alguien de la Fiscalía.

El cuerpo fue retirado del lugar y esa noche, el Cuerpo Médico Forense trabajó sobre el cadáver para reconstruir lo que ocurrió.

Pasadas las dos de la madrugada, el cadáver  de Honorato le fue entregado a la familia, que lo veló el viernes en una cochería de calle 9 de Julio y le dio sepultura, por la tarde, en el cementerio de Buen Orden. Y aunque todavía no está el informe definitivo, un anticipo de la necropsia señalaría que la víctima presenta múltiples fracturas: en su esternón, en el tórax, en la mandíbula, en el tabique, en sus costillas y el paladar.

¿Golpiza?

De confirmarse esta información en el informe final, la muerte de Adán Honorato estaría más relacionada con una golpiza recibida en medio del robo de su camioneta, que con el relato proporcionado por Juan Quinteros, quien aseguró que lo ahorcó para defenderse de una agresión.

“La fiscal ha imputado a los siete por criminis causa, esto quiere decir que por ahora, se mantiene en su tesis original, que habla que a Honorato lo asaltaron y lo mataron para ocultar ese robo”, explicó una fuente de la fiscalía. Sin embargo, estos son datos preliminares, ya que la Justicia tiene en cuenta también que fue precisamente gracias a los datos aportados por el cartonero que lograron dar con el cuerpo. “Además, por qué alguien se haría cargo de un crimen en soledad, cuando hubo otros participantes. Tal vez a Honorato lo golpearon pero es probable que parte del relato del cartonero tenga algún asidero en la realidad”, agregó otro funcionario de la Justicia.

Armando el rompecabezas

Ahora queda la tarea de armar el rompecabezas. La fiscal ya tiene el cuerpo y los familiares le han dado sepultura, tras las rejas parecen estar todos los que han tenido algo que ver, aunque aún queda por establecer las responsabilidades: Es decir, son todos responsables por el homicidio o el matador fue Juan Quinteros y el resto son encubridores, y otra cosa, si se determina que el matador fue el cartonero, lo hizo para robarle la camioneta o para defenderse de una agresión. Son preguntas que la Justicia deberá contestar y aclarar así uno de los casos policiales más duros de los últimos tiempos.

 

Foto: Sitio Andino

(1) Comentario

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