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Cesáreo Barahona, el primer Inspector General de Escuelas para San Martín, Junín, Santa Rosa y Rivadavia

Cesáreo Barahona,  el primer  Inspector General de Escuelas para San Martín, Junín, Santa Rosa y Rivadavia

Por Gustavo Capone*

Gustavo Capone bb

En el marco de nuestras efemérides educativas, conmemoramos una muy relevante. Un 8 de mayo de 1884, a menos de un mes de haber nacido Rivadavia y Santa Rosa como departamentos administrativamente autónomos y con los límites que la actualidad presente (aquello fue un 18 de abril de 1884),  Cesáreo Barahona es nombrado por decreto provincial como el primer “Inspector General de Escuelas para el distrito de San Martín, Junín, Santa Rosa y Rivadavia”. El departamento recién nacía y ya tenía un Inspector de Escuelas como prueba de la importancia que la educación generaba en la época.

 

ANTECEDENTES

El Este mendocino históricamente presentó una clara vocación cultural y educativa. Dicha actitud se reflejará en la variada cantidad de antecedentes educativo y artístico durante los albores del tiempo criollo mendocino. Un ejemplo de tal prédica se manifestó en el nacimiento de una de las primeras escuelitas de la zona. Y aunque su gestación fue mérito de la espontánea inquietud de algunos vecinos, y sin formar parte del precario sistema educativo provincial del momento, convirtió a un modesto tallercito de herrajes y carpintería en el pionero foco educativo de la todos los poblados que crecían a la vera del Río Tunuyán hasta el Desaguadero.

 

El taller de “La Libertad”:

“La Libertad”, aquel pueblito que nació en tiempos de Las Ramadas, génesis del futuro Departamento de Rivadavia, cobrará con el tiempo una pujante incidencia en la vida zonal. El paraje de La Libertad había surgido como el “Paso de los Ferreyra” por ser el lugar convergente (sobre los alfalfares de la mencionada familia) donde el camino de los comerciantes, arrieros y salineros provenientes del sur mendocino cruzaban el caudaloso río Tunuyán para proseguir su tránsito a la Ciudad de Mendoza, continuar su camino al Atlántico en pos de la capital porteña o, después de llegar al centro mendocino, emprender el paso cordillerano para llevar su ganado o mercaderías a Chile.

La Libertad, y su estratégica posición “geopolítica”, motivo la proliferación de innumerables emprendimientos, entre los que se destacaba un taller de carpintería y herrería encargado de reparar básicamente carruajes. “La necesidad de ajustes y arreglos de los carruajes que llegaban a la zona dio lugar en ‘el paso de los Ferreyra’ a un taller, que con el tiempo se transformó en una escuela de artes y oficios. Esta escuela es pionera en la provincia (…) pues no solamente reparaba carretas, sino que también construía muebles de algarrobo, herramientas de herrería, aperos de cuero, “catangos”, o sea el carro de cuatro ruedas. (…) Después de algún tiempo, terminó siendo la actual ‘Escuela Cornelio Saavedra’, pasando a trasmitir las primeras letras del pueblo”. (Gutiérrez Gallardo, en Huila Cuyunches – Leyendas de la Gente de Uco – 1935).

La herrería perteneció a Rodecindo Puebla (si, Rodecindo). Y pegado al taller  artesanal, funcionaba la posta del lugar, propiedad también de los Puebla. Las “postas” del camino representaban el ámbito natural del encuentro, pues su servicio de albergue, recambio de la cabalgadura, proveeduría y esparcimiento convertían al sitio en el centro neurálgico de la región.  Indudablemente, el visionario herrero había manifestado una perspicaz astucia comercial. Pero su vanguardista PYME (Logística y Pub´s) no solo contemplaba lo comercial, sino que además resultó ser el primer centro cultural del Este.

Otro dato que podemos agregar; es que el primer maestro (en aquel tiempo denominado “preceptor”) que cumplió funciones escolares “oficiales” en Rivadavia fue Nicolás Corvalán. Oriundo de Mendoza, y descendiente de la histórica familia cuyana, el maestro Corvalán será además conocido del General San Martín, según lo atestiguan muchas escrituras y documentos públicos. Hombre de confianza del  San Martín, al igual que toda su familia, tendrán la responsabilidad de administrar “La Tebaida”, famosa chacra que Don José poseía en el departamento que lleva su nombre. Y fue precisamente el maestro Nicolás Corvalán el fundador de la escuela de “La Libertad”, según consta en los viejos “Historiales Escolares” de la Escuela Cornelio Saavedra como “su primer maestro”.

Bibian Glow de Ferreyra, “La Gringa”: A los pocos años llegará a La Libertad “la nueva seño”. Para los lugareños será simplemente la Gringa. Y aunque en los registro criollos figurará (mérito vaya  a saber de qué escribiente de la repartición pública) como Viviana Glope o Lope, la europea docente representará otro antecedente importante para la educación del Este.

Llegada de San Luís a La Libertad en 1830 (aproximadamente), contrajo matrimonio con José María Ferreyra, con quien tuvo nueve hijos. Mujer de gran cultura y sólida formación docente se convirtió en la “preceptora” del lugar, dando clases en su hogar hasta que junto a la acción de los vecinos construyeron una escuela en 1848.

El funcionamiento de la escuela no estaba registrado en ningún organismo educativo de la provincia, y dependía exclusivamente del aporte de los vecinos del lugar. En materia educativa, todo quedaba librado al buen criterio de “la Gringa”, quien en base a su formación cultural, extraída de su aristocrática familia irlandesa, regía los destinos del establecimiento siguiendo normas elementales basadas en seis materias: “lenguaje y lectura”, “aritmética y geometría”, “física y química”, “historia y geografía universal”, “religión” y “canto”.

LAS PRIMERAS ESCUELAS

Tuvieron que pasar varios años para que en la zona surgieran las primeras escuelas oficiales. Esto será mérito excluyente de la voluntad política del Subdelegado provincial Isaac Estrella (uno de los tantos “desaparecidos” de la posterior historiografía liberal), cuando presione al gobierno mendocino para fundar escuelas en los actuales Junín y Rivadavia (por aquel entonces unidos en un único departamento). Nacerá así la Escuela Elemental Media del Retamo en 1850 (actual Escuela Blanco Encalada de Junín). “Pública y Mixta”, algo extraordinario para la época. Mientras que  en 1853 abrirá sus puertas en San Isidro (Rivadavia) la otra escuela estatal. Funcionó en una casona de adobe, situada en la calle Lavalle casi Mariano Moreno (antecedente de la escuela Bernardino Rivadavia de 1864).

 

DIECISÉIS PESOS DE SUELDO Y PAGA EL INTENDENTE.

 

Isaac Estrella exigirá al Ministro de Gobierno para que interceda ante el Gobernador a efectuar el nombramiento del primer “preceptor” con remuneración estatal por parte del gobierno provincial. Tal nombramiento recaerá en Maximiliano Gómez, cuyo sueldo será de $16 mensuales. El pago fue anual, según consta oficialmente en recibos firmados por el mismo Isaac Estrella (desde el 1 de agosto de 1853 al 1 de agosto de 1.854), abonándose la cantidad total en un sólo pago de $192. Finalmente, el gobierno provincial se desentenderá del asunto, corriendo el sueldo por cuenta propia de la Subdelegación.

*Historiador y docente Gustavo Capone, actual director de Educación Superior de Mendoza.

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