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Condenan a policías por lesiones graves y por violencia de género

Durante la última semana hubo en San Martín dos juicios en los que resultaron condenados efectivos de la fuerza policial.

El primero de los casos ocurrió en la madrugada del 21 de enero de 2013, cuando el policía Mario González disparó con su itaka cargada con cartuchos de goma sobre Cristian Villarrubia, un joven que aparentemente había estado realizando picadas junto a otros motociclistas en el parque de Palmira.

Aquella noche y alertados por vecinos del lugar, un móvil de la comisaría 28, de Palmira, se trasladó hacia el parque junto al río Mendoza. Allí, González se bajó del móvil en la salida norte del lugar, mientras que el móvil se dirigió a la zona sur, en lo que aparentemente buscaba ser un operativo cerrojo para rodear a unas 30 motos que realizaban picadas en la zona.

Pero cuando el móvil ingresó al parque La Palmira, los motociclistas se dispersaron por diversos caminos internos y solamente Cristian Villarrubia encaró para donde estaba González, que apenas lo vio venir realizó al menos dos disparos, lo que provocó la caída del muchacho y el golpe de su cabeza contra el suelo.

Tanto González como sus compañeros de la guardia quisieron hacer pasar el caso como un accidente vial sin intervención de terceros, pero la treta no duró demasiado ya que cuando Villarrubia fue intervenido en el hospital Central, los médicos sacaron de su cabeza dos perdigones de goma. El muchacho debió permanecer más de un mes en la terapia intensiva hasta que se recuperó de las heridas.

Ahora, y en un juicio llevado adelante por la jueza Victoria Franano, la Justicia condenó al policía González a la pena de seis años de cárcel por el delito de lesiones graves dolosas, agravadas por su condición de funcionario público, y a sus compañeros de la guardia de aquella noche les pidió una compulsa para que se investigue el delito de encubrimiento, ya que intentaron hacer pasar el caso como un accidente vial.

Golpes y amenazas

En el segundo de los casos juzgados esta semana, un ex policía fue condenado a tres años de prisión, luego de que el tribunal lo consideró culpable de  haber golpeado y amenazado a su esposa, en un caso de violencia de género que ocurrió en 2012.

El acusado se llama Silvio Matías Mora y fue condenado a tres años de prisión en suspenso y aunque no irá a la cárcel, el juez Eduardo Orozco le ordenó también que se someta a un examen  sicológico, además de prohibirle el acercamiento a su esposa, en cuando manera posible, incluso las electrónicas. “Lo que más llamó la atención del magistrado no fue tanto el hecho de que una pareja que se está separando haya discutido, porque eso ocurre habitualmente, sino el método con el que la atacó, tan cercano a una tortura”, comentó una fuente de tribunales.

Agresiones y humillaciones

Según la víctima, su esposo la agredía y la humillaba desde hacía algunos años y en 2012 ella tenía decidido separarse. Así fue que el 8 de noviembre de 2012, Silvio Mora se enteró de los planes de su mujer para dejarlo y eso lo enfureció. El hombre golpeó a su mujer y la arrojó contra una pared; luego y en medio de amenazas la tiró al suelo, le introdujo un trapo en la boca y le tapó la cabeza con una remera. “Fue un método casi de tortura”, insistieron en los tribunales al escuchar el relato de la mujer.

Con la boca obstruida y la cabeza tapada fue un milagro que la víctima no se asfixiara y por fortuna, en un momento logró liberarse y escapar a la calle, donde pidió auxilio. Finalmente se decidió a denunciar a su esposo, que fue detenido a las pocas horas.

Ahora, el caso llegó a juicio y el ex policía resultó condenado a la pena de tres años de prisión en suspenso por lesiones agravadas por el vínculo.

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