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El comienzo de clases y un recuerdo a las escuelas de antaño: primeras letras del Este en un modesto taller de herrería en La Libertad

El comienzo de clases y un recuerdo a las escuelas de antaño: primeras letras del Este en un modesto taller de herrería en La Libertad
*Por Gustavo Capone, profesor de Historia. Actual director de Educación Superior de Mendoza.
*Por Gustavo Capone, profesor de Historia. Actual director de Educación Superior de Mendoza.

 

Las primeras letras del Este

El Este mendocino siempre presentó una clara vocación cultural. Dicha actitud se reflejó en la variada cantidad de antecedentes educativo y artístico durante los albores del tiempo criollo mendocino.  Un ejemplo de tal prédica, desperdigada por toda la región, se manifestó en el nacimiento de una de las primeras escuelitas de la zona. Y aunque su gestación fue mérito de la espontánea inquietud de algunos vecinos, y sin formar parte del precario sistema educativo provincial del momento, convirtió a un modesto tallercito de herrajes y carpintería en el pionero foco educativo de la todos los poblados que crecían a la vera del Río Tunuyán hasta el Desaguadero.

 

El taller de “La Libertad”

 

“La Libertad”, aquella morada que nació en tiempos  de Las Ramadas, génesis del futuro Departamento de Rivadavia, comenzó a tener cada vez más incidencia en la vida zonal por su prematura relación con la educación.

El pueblito de La Libertad había nacido como el “Paso de los Ferreyra”, por ser el lugar convergente (sobre los alfalfares de la mencionada familia) donde el camino de los comerciantes, arrieros y salineros provenientes del sur mendocino cruzaban el caudaloso río Tunuyán para proseguir su tránsito a la Ciudad de Mendoza, para luego (previa parada en su posta) continuar su camino al Atlántico en pos de la capital porteña o, después de llegar al centro mendocino, emprender el paso cordillerano para llevar su ganado o mercaderías a Chile.

La Libertad, y su estratégica posición “geopolítica”, estimularon la proliferación de innumerables emprendimientos, entre los que se destacaba el taller de carpintería y herrería encargado de reparar básicamente carruajes.

La necesidad de ajustes y arreglos de los carruajes que llegaban a la zona dio lugar en ‘el paso de los Ferreyra’ a un taller, que con el tiempo se transformó en una escuela de artes y oficios. Esta escuela es pionera en la provincia (…) pues no solamente reparaba carretas, sino que también construía muebles de algarrobo, herramientas de herrería, aperos de cuero, “catangos”, o sea el carro de cuatro ruedas. (…) Pero lo importante es que después se convirtió en escuela. Por ahí pasaba la cultura del lugar aprovechando el incesante paso de viajeros. Al tiempo, terminó siendo la actual ‘Escuela Cornelio Saavedra’, pasando a trasmitir las primeras letras del pueblo”. (Gutiérrez Gallardo, en Huila Cuyunches – Leyendas de la Gente de Uco – 1935).

La herrería perteneció a Rodecindo Puebla (si, Rodecindo). Y pegado al taller  artesanal, funcionaba la posta del lugar, propiedad también de los Puebla. Las “postas” del camino representaban el ámbito natural del encuentro, pues su servicio de albergue, recambio de la cabalgadura, proveeduría y esparcimiento convertían al sitio en el centro neurálgico de la región.  Indudablemente, el visionario herrero había manifestado una perspicaz astucia comercial. Pero su vanguardista PYME (Logística y Pub´s) no solo contemplaba lo comercial, sino que además resultó ser el primer centro cultural del Este.

Otro dato importante que podemos agregar, es que el primer maestro (en aquel momento “preceptor”) que cumplió funciones escolares “oficiales” en Rivadavia fue Nicolás Corvalán, nacido en Mendoza, y descendiente de la histórica familia mendocina, cuyo único ítem remunerativo estaba ligado a lo que exclusivamente hiciera en el aula (vaya paradoja con la actualidad).

El maestro Corvalán, será además conocido del General San Martín, según lo atestiguan los registros de escribanos y algunas escrituras, presentándolo ligado al “Libertador”. Fue un hombre de confianza de San Martín, al igual que toda su familia, quienes tendrán la responsabilidad de administrar “La Tebaida”, famosa chacra que Don José poseía en el departamento que lleva su nombre. Al maestro Corvalán luego lo encontramos “inmortalizado” en los viejos “Historiales Escolares” de la Escuela Cornelio Saavedra como el fundador de la escuela de “La Libertad”.

Bibian Glow de Ferreyra, “La Gringa”:

 

A los pocos años llegará a La Libertad “la nueva seño”.

Para los lugareños será simplemente la Gringa. Y aunque en los registro criollos figurará (mérito vaya  a saber de qué escribiente de la repartición pública) como Viviana Glope o Lope, la europea docente representará otro antecedente importante para la educación del Este.

Llegada de San Luís después de enviudar a La Libertad en 1839, contrajo matrimonio con José María Ferreyra, con quien tuvo nueve hijos. Mujer de gran cultura y sólida formación docente se convirtió en la “preceptora” (maestra) del lugar, dando clases en su hogar hasta que junto a la acción de los vecinos construyeron una escuela en 1848.

El funcionamiento de la escuela no estaba registrado en ningún organismo educativo de la provincia, y dependía exclusivamente del aporte de los vecinos del lugar. En materia educativa, todo quedaba librado al buen criterio de la “Maestra Ferreyra”, quien en base a su profunda formación cultural, extraída de su aristocrática familia irlandesa, regía los destinos del establecimiento siguiendo normas elementales basadas en seis materias: “lenguaje y lectura”, “aritmética y geometría”, “física y química”, “historia y geografía universal”, “religión” y “canto”.

Pero tuvieron que pasar varios años para que en la zona surgieran las primeras escuelas oficiales. Esto será mérito excluyente de la voluntad política del subdelegado provincial Isaac Estrella (uno de los tantos “desaparecidos” de la posterior historiografía liberal), cuando presione al gobierno mendocino para fundar escuelas en los actuales Junín y Rivadavia (por aquel entonces unidos en un único departamento). Nacerá así la Escuela Elemental Media del Retamo en 1850 (actual Escuela Blanco Encalada de Junín). Como referencia extraordinaria para la época, diremos que nació como Pública y Mixta. Mientras que  en 1853 abrirá sus puertas en San Isidro (Rivadavia) la otra escuela estatal. Funcionó en una casona de adobe, situada en la actual calle Lavalle casi Mariano Moreno, pegada por aquel entonces al granero perteneciente a la familia Raffo, convirtiéndose en un antecedente de la actual escuela Bernardino Rivadavia.

 

Isaac Estrella exigirá al Ministro General de Gobierno para que interceda ante el Gobernador a efectuar el nombramiento del primer “preceptor” (docente) con remuneración estatal por parte del gobierno provincial. Tal nombramiento recaerá en Maximiliano Gómez, cuyo sueldo será de $16 mensuales. El pago fue anual, según consta oficialmente en recibos firmados por el mismo Isaac Estrella, desde el 1 de agosto de 1853 al 1 de agosto de 1.854, abonándose la cantidad total en un sólo pago de $192. Finalmente, el gobierno provincial se desentenderá del asunto, corriendo el sueldo por cuenta propia de la Subdelegación…….

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