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Juan Agustín Maza, el Congresal mendocino en Tucumán

Juan Agustín Maza, el Congresal mendocino en Tucumán

Por Adriana Micale*Adriana Micale bb

Juan Agustín Maza, el Congresal mendocino en Tucumán

Proceso revolucionario e independentista

El proceso revolucionario e independentista que se dio a principios del siglo XIX en América Latina, propició la aparición de un abanico de figuras políticas, militares y religiosas, entre las más características, que hallaron su lugar en la historia. Unos conocieron la cima y el honor del reconocimiento, y otros, lugares secundarios pero de cierta consideración. También hubo aquellos que no hallaron reconocidos y entraron en el anonimato. Juan Agustín Maza es un personaje particular. Su participación en el Congreso de Tucumán en 1816, firmando el acta de Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas en Sud América de España y de cualquier otra potencia que quisiera dominarnos, le hizo conocer la gloria. Pero posteriormente, fue cayendo en el olvido. De los dos representantes por Mendoza junto a Tomás Godoy Cruz, fue el menos reconocido. Los diccionarios biográficos que hacen referencia a su vida, al igual que los textos que han abordado ese magno acontecimiento, repitiendo lo mismo sin estudiarlo ni investigarlo en profundidad. Tal vez la razón de esto esté en que no dejó obra escrita, y en que no se ha hallado hasta ahora cartas escritas por él ni correspondencia que lo aluda directamente. Los festejos que recuerdan el Bicentenario de la Independencia y el hallazgo de documentos inéditos en los archivos General de la Provincia de Mendoza y Nacional de Santiago de Chile, han permitido abordarlo en un libro que lo reconfigura en aquel proceso de una manera diferente a la que se conoce de su pasado.

Hombre de transición y ruptura

Juan Agustín Maza fue un hombre de transición y ruptura. Sus años de actuación pública abarcan el final de la etapa colonial y el comienzo de la revolución y de todo lo que se ésta desencadenó posteriormente en Hispanoamérica. Natalio Botana, en su reciente libro Repúblicas y Monarquías (2016), habla de la tríada “revolución, contrarevolución e independencia”, y también de toma de decisiones dramáticas, configurando el tiempo en el que aquellos patriotas vivieron el cambio de paradigmas. Maza vivió ese tiempo y fue actor decisivo de esa tríada política e ideológica que se dio a principios del siglo XIX en Hispanoamérica.

Hijo de un español peninsular y militar, Ysidro Sáenz de la Maza, y de una criolla, Petronila Sotomayor, Juan Agustín Maza nació en 1784 en el seno de una familia de gran ascendencia política, económica y social. Tanto su abuelo paterno, José Sebastián Sotomayor, como su padre, no sólo fueron leales funcionarios de la corona española sino que también gozaron de los privilegios que esto significó. Hacia 1810, cuando la revolución de Mayo en Buenos Aires, Ysidro, reemplazó al comandante de armas de Mendoza, Faustino Ansay, siendo la máxima autoridad en la provincia. Una serie de desinteligencias con la Junta Patria, hicieron que fuera sacado de su puesto siendo considerado un español dudoso. Este hecho debió pesar en Juan Agustín ya que para la misma fecha él se había decidido por la revolución y los postulados de libertad e independencia.

Miembro del círculo íntimo de San Martín

Abogado de profesión, por haberse recibido en la Real Universidad de San Felipe, en Santiago de Chile, hacia 1810 estuvo estrechamente vinculado al partido patriota. La presencia hacia 1814  de San Martín como gobernador intendente de Cuyo, el intento que hizo Carlos María de Alvear de querer destituirlo de su cargo, y el apoyo que le dio la sociedad mendocina para mantener a su gobernador, lo convirtieron a Maza en un miembro del círculo íntimo del futuro Libertador.

Esta cercanía le valió ser electo diputado por Mendoza para el Congreso en Tucumán. Este cargo lo ocupó luego de que Manuel Ignacio Molina, primer diputado elegido para ir a la magna Asamblea, presentara su renuncia por problemas personales. Maza fue elegido en setiembre de 1815 y conjuntamente con Tomás Godoy Cruz, más los representantes de San Juan y San Luis, Francisco Narciso Laprida y fray Justo Santa María de Oro, y Juan Martín de Pueyrredón, respectivamente, conformaron el bloque cuyano que representó los ideales de San Martín en el Congreso.

Maza tenía 32 años cuando viajó a Tucumán. En el Congreso adhirió a los objetivos centrales del mismo: conformar pactos de unión entre las provincias y elegir la forma de gobierno más conveniente para las mismas. Además, conseguir la declaración de la Independencia con vistas a conseguir el reconocimiento de las demás repúblicas soberanas.

Su paso por el Congreso

El paso de Juan Agustín Maza por el Congreso fue particular. Tanto las sesiones públicas como las sesiones secretas, que han sido reflejadas por El Redactor del Congreso, el periódico de la asamblea, muestran que tuvo intervenciones en bloque pero que no fueron realmente significativas. Sin embargo, apoyó la designación de Pueyrredón como Director Supremo y propuso el traslado del congreso a Buenos Aires por razones estratégicas frente a los conflictos internacionales. Cumplió la vicepresidencia en Tucumán en diciembre del ´16 y en Buenos Aires, fue presidente en noviembre del año siguiente.

A principios de 1818 abandonó el Congreso por razones que se desconocen pero probablemente pesó en su decisión el giro porteño que tomó el mismo. Regresó a Mendoza ese mismo año, dedicándose a conformar una familia, ejercer su profesión de abogado y dictar clases de jurisprudencia en el Colegio de la Santísima Trinidad. Se casó cuando tenía 44 años con Francisca Moyano, una jovencita de 16 años que descendía del español Moyano Cornejo, uno de los españoles que acompañaron a Pedro del Castillo cuando la fundación de Mendoza en 1561. Con esta dama mendocina tuvo siete hijos, seis de ellos varones, que se fueron ramificando en la sociedad mendocina.

Los Maza-Moyano habitaron una casona confortable y amplia en la vieja traza de la ciudad, ubicada al poniente de la plaza principal y a una distancia de cuatro cuadras de ella –hoy Salta y Chacabuco en la cuarta Sección de la Ciudad de Mendoza-. Aquí vivieron confortablemente gracias a un excelente pasar producto de la posesión de tierras cultivadas y sin cultivar. Estas propiedades fueron haciendas en la traza urbana y fuera de ella, y algunas estancias a unas leguas de la ciudad. En estas tuvieron ganado, que probablemente lo engordaron para pasar a pie y ser comercializado en Chile. En sus propiedades tuvieron además, viñas y huertas con árboles frutales, y también una bodega donde vinificaron caldos. Un molino con un secadero nos habla de que los Maza también comercializaron vinos y harina.

Reconocido abogado

Juan Agustín Maza fue un reconocido abogado en el medio. Así lo testimonia el nombre de muchos de los particulares a quien le brindó sus conocimientos. El prestigio ganado cuando las sesiones y deliberaciones en el Congreso, más su formación profesionales, lo convirtieron en un referente en el medio. El hallazgo del inventario de su biblioteca compuesta por 54 volúmenes y 21 títulos, muestra que fue un intelectual destacado en Mendoza en las primeras décadas del siglo XIX.

En la década del ´20 l vida de Juan Agustín Maza entró en derroteros políticos que lo mantuvieron ubicado de manera tangencial respecto de los gobiernos de turno. La sucesión de gobernadores que se dio en este convulsionado y particular decenio en el territorio, y que impactó decididamente en Mendoza, se inició con las administraciones de Godoy Cruz (1820-22) y Pedro Molina (1822-1824), para continuar con las de José Albino Gutiérrez (1824), Juan de Dios Correas (1824-1826) y Juan Corvalán (1826-) casi al finalizar la década. Todas ellas estuvieron atravesadas por la lucha visceral entre facciones conocidas y diferentes como fueron los unitarios y los federales. Maza adhirió a estos últimos.

Hacia 1830, cuando el gobierno del federal Juan Corvalán fue destituido por el del unitario José Videla del Castillo, Juan Agustín Maza, que acompañaba al primero en su gestión, decidieron viajar hacia el sur de la provincia en busca de apoyo del clan Pincheira para regresar y derrocar al gobierno. Estos hermanos se habían comprometido a brindar apoyo a Corvalán en caso de invasión.

Traición en el Chacay 

En el Chacay, un paraje inhóspito y desolado en Malargüe, Corvalán, Maza y una decena de hombres más, lograron parlamentar con un grupo de indígenas aliados a los Pincheira. En pleno encuentro entre indígenas y blancos, cuando nada hacía presumir que una traición se cernía en el horizonte, los indios reunidos lancearon a los hombres dándoles una muerte violenta y despiadada.

La famosa tragedia del Chacay fue la síntesis de un proceso que, iniciado en 1810 con la revolución, dio muestras de que el entendimiento entre las partes era una dolorosa trabaja para unir a los argentinos. Maza, héroe de los días de la Independencia, fue testigo y víctima de esto.

Micale bb* Nació en Mendoza en 1964. Es licenciada y profesora por la Universidad Nacional de Cuyo. Es Magister en Historia de las Ideas Políticas Argentinas. Ejerce la docencia universitaria como profesora titular y la docencia secundaria. En 1995 obtuvo el Primer Premio Certamen La Legislatura y Las Ciencias Sociales. Es Miembro de Número de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, en donde se desempeñó como Secretaria General, y miembro titular del Instituto Argentino de Estudios Constitucionales y Políticos. Colabora con la Revista Todo es Historia. Es autora de numerosos artículos, estudios biográficos y trabajos vinculados con la historia social y cultural. Su libro de investigación histórica “Juan Agustín Maza, el congresal de la Independencia”, recientemente publicado, revela detalles desconocidos de la  vida de Maza. En este artículo, publicado especialmente para la edición del Bicentenario de Tiempo del Este, Micale aborda con notable conocimiento, lo que las crónicas tradicionales no han señalado respecto a Maza.  

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