MIÉRCOLES: Parcialmente nublado con descenso de la temperatura y vientos moderados del sudeste, tiempo inestable. Ingreso de frente frío. Máxima: 30ºC Mínima: 18ºC
JUEVES: Nubosidad variable con tormentas aisladas y ascenso de la temperatura, vientos moderados del noreste. Máxima: 34ºC Mínima: 18ºC
VIERNES: Nubosidad variable con poco cambio de la temperatura y vientos del noreste. Inestable hacia la noche con tormentas. Máxima: 34ºC Mínima: 20ºC

Juan Carlos Méndez, propietario de la vivienda incendiada en El Nevado: “En 5 minutos se fue el esfuerzo de toda nuestra vida”

Juan Carlos Méndez, propietario de la vivienda incendiada en El Nevado: “En 5 minutos se fue el esfuerzo de toda nuestra vida”

Juan Carlos Méndez (65) mira a su alrededor en esta mañana, nunca mejor dicho, de miércoles. Por un momento se olvida de la compleja cirugía que sufrió hace un año y que aún hoy le implica llevar una bolsa de colostomía. “En 5 minutos se fue el esfuerzo de toda nuestra vida”, le comenta a Tiempo del Este, en la vereda de su casa prendida fuego.

En el lugar, alguno de sus hijos y nueras colaboran para rescatar lo poco y nada que quedó. La escena es dantesca: paredes opacadas por el humo, cerámicos levantados y quebrados por la altísima temperatura, maderas del techo quemadas, y un largo etcétera.

En el frente, queda una mueca de los 2 automóviles que se incendiaron en la cochera de la casa: un Peugeot 504 y un Fiat Duna gasolero, totalmente irreconocibles. Y en interior y hasta la calle, se siente ese insoportable olor a quemado, que se cargó la vida de su suegra, Ana Teresa de Quiroga, la anciana discapacitada cuya vida arrebataron las llamas.

Su esposa Rosa Mabel Quiroga, ingresó con pronóstico reservado al hospital Lagomaggiore y todos en la familia claman a Dios que pueda superar el 36 % de quemaduras que sufrió su cuerpo, minutos antes de la medianoche de este martes, cuando se desató el incendio.

Juan Carlos vivió hasta los 18 años en Ñacuñán y luego de deambular en varios oficios, pudo ingresar al ferrocarril, hasta que lo echaron en 2006. Con 54 años y un destino de incertidumbre, entusiasmó a su compañera para abrir un negocio en el barrio El Nevado, en su propia casa.

El almacén fue creciendo y surtiéndose, abasteciendo a los habitantes de esa popular barriada, en distintas mercaderías “que más asemejaban a un almacén de ramos generales que a un negocio de los comunes”, como  define Rosa -una vecina-  a la despensa “Itati”, el nombre que ellos le buscaron y que encierra un homenaje a la santa correntina pero también a la patrona del pueblo de Ñacuñán.

“Todo duró no más de 5 minutos, yo estaba en mi habitación, hasta que sentí un grito de auxilio de mi señora, y una inmensa humazón que no nos dejaba respirar. Yo quise ayudar pero mi señora me empujó a la vereda, ella estaba prendida fuego, y entre familiares y vecinos pudimos auxiliarla hasta que llegó la ambulancia y se la llevó al Perrupato”, dice afligido, mientras agradece la solidaridad de sus vecinos que le ayudaron a apagar el fuego y sacar unas pocas cosas, aunque también revela su malestar con la actuación de los bomberos (ver aparte)

Sobre los motivos del incendio, Juan Carlos descree de la información preliminar de las autoridades, que hablan de un posible cortocircuito: “”Que Dios me perdone si me equivoco, pero mi suegra para mí se quiso suicidar y provocó este desastre”. Y en ese tren de sospechas presume que podría haber querido prender fuego a la cama con alguna vela y que ese fuego disparó la tragedia.

Y agrega: “En la mañana la habían llevado al médico y el propio médico aconsejó  que la internásemos en un geriátrico”. Y recuerda que su suegra desde hace muchos años quedó invalida y debió manejarse en silla de ruedas.

Juan Carlos Méndez tuvo con Rosa Mabel 5 hijos que colaborar en esta difícil misión que tiene ahora: en principio recuperar su esposa y luego, sobrevivir a la tragedia en la noche de terror que el fuego le llevó todo. Hasta 2 de los 3 perritos que ya eran parte de su familia. Todo.

Habla despacio y se pasea nervioso por lo que alguna vez fue una casa amplia y bien cuidada. En la despedida, le dice a Tiempo del Este: “Ojalá Dios nos ayude”. Y vuelve a repetir con lágrimas en los ojos: “Fueron 5 minutos…”

(1) Comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *