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Juan Vilchez, desde la cárcel, en el día de su cumpleaños: “Juro por Dios y mis hijos que soy inocente”

Juan Vilchez, desde la cárcel, en el día de su cumpleaños: “Juro por Dios y mis hijos que soy inocente”

El acusado de participar en el intento de asalto a la finca Lombardo de Montecaseros el último 12 de mayo, habló desde la cárcel en exclusiva con Tiempo del Este. Aseguró que es inocente, y que hay incongruencias en la causa. 

 

Juan Vilchez cumplió sus 39 años este jueves 14 de junio. Y a pesar de que le dijo a su hijo menor que nunca más regresaría a la cárcel, su promesa no pudo ser cumplida.

Sobre él pesa la acusación de homicidio criminis causa agravado en grado de tentativa, por el hecho acaecido el 12 de mayo en la finca Lombardo, de calle Anzorena de Montecaseros, San Martín donde perdió la vida Antonio Ceferino Sepúlveda (uno de los asaltantes) a manos de Alejandro Morales, uno de los dueños de casa.

Desde el pabellón 2 A del penal de San Felipe, dialogó con Tiempo del Este y quiso brindar su versión de los hechos, la misma que rechazó el juez Darío Daldós, quien dictó su prisión preventiva en la audiencia del 23 de mayo, en tribunales de San Martín.

”Quiero que se haga justicia y que me digan porqué estoy acá, y que se haga justicia porque no tiene sentido lo que estoy viviendo”, empieza el diálogo.

 

Antonio Ceferino Sepúlveda. Murió al intentar asaltar a una familia en Montecaseros.

“Las cosas que se han dicho no son como se dicen. Yo nunca estuve en el baile del Club Montecaseros” (lugar donde Morales dijo que concurrió) en la noche previa al asalto. Y que los hechos por los que está detenido “no sé por qué se dieron así, pero es algo raro, muy raro”. Y esgrime audios que atribuye a una de las víctimas, Alejandro Morales, quien dice que vio su foto por Facebook y que de allí lo reconoció.

“Hoy le dije a la psicóloga ¿Cuánto mido? Me dijo 1.70 y las víctimas decían que era de 1.90, es una diferencia notable”, en referencia a lo que considera una de las incongruencias de la causa.

Al momento del asalto expresó que  “yo estuve en mi casa, con mi hijo y mi mujer, la policía tiene teléfonos de mi casa y tiene las llamadas donde hablo con un amigo, que me pide ir hasta Palmira, en mi Gol blanco y eché gasoil allá, y dicen que no aparezco en las cámaras. No puedo creer lo que estoy viviendo”, señaló”. Vilchez asegura que tiene cámaras a la salida del barrio San Telmo, que podrían haber detectado su paso a esa hora.

“En el pabellón donde estaba cuando llegué, estaba el hermano de Sepúlveda y me gritaron que yo había matado al hermano y me carancharon (entre varios) y me bajaron un diente”, hecho por el que debió ser trasladado a otro sector por su seguridad, donde según él “estoy despierto de noche y trato de dormir de día por miedo a que me maten”.

Respecto al fallecido Antonio Ceferino Sepúlveda, dice que lo conoció hace más de veinte años “porque éramos vecinos e íbamos a los bailes juntos. Yo vivía en el Lambaré en la calle 11 y él vivió siempre donde vive ahora su familia”.

Pero esa relación de amistad se truncó imprevistamente: “Yo tuve problemas en el 2015 por una asociación ilícita, por vender una autoparte y me comí un garrón, pero fui absuelto. El fallecido (Sepúlveda) en el juicio anterior me “botoneó” y dejamos de hablarnos por ese tema desde hace tres años”.

“Yo me voy a matar porque no es justo lo que voy a vivir”, recuerda que le dijo a su abogado, abatido por lo que considera un hecho en el que no tuvo nada que ver. “Mi abogado me dijo en la mañana que me iban a ir a buscar pero yo no me quise escapar, porque nada tengo que ver”.

“Yo quiero que se limpie mi nombre y se haga justicia”, y se acongoja por el estado de salud de su padre, quien ha sufrido mucho su detención, al igual que María Burgoa, su esposa y sus hijos Agustina (17), Morena (12) y Martín (8), a quienes ve solo un rato el día domingo.

Vilchez dice que trabajaba, junto a su padre, en un taller metalúrgico del norte de San Martín y que cobra una pensión por invalidez a raíz de un accidente automovilístico. También recordó su pasado como jugador de fútbol de Ferro Carril Oeste, y de Montecaseros. “Tuve que volverme de Buenos Aires por mi mamá que estaba enferma”.

“Soy inocente, totalmente, y lo juro por mis hijos y ante Dios”, se despide en el día de su cumpleaños.

En el hecho de Montecaseros, hubo entre los dueños de casa, dos heridos con arma de fuego y un apuñalado. En los tres casos, no hubo mayores consecuencias. Pero Antonio Ceferino Sepúlveda, uno de los asaltantes fue ultimado con un objeto contundente por Alejandro Morales, en un hecho calificado como “legítima defensa”.

Antes de morir, Sepúlveda habría pronunciado el nombre de Vílchez, según se desprende de la causa judicial, tal vez molesto por haber sido abandonado en el lugar. En tanto que hay un “tercer hombre”, posiblemente el chofer del vehículo en el que se manejaban los asaltantes, que aún permanece prófugo.

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