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La Corte dejó en libertad a una pareja condenada por prostituir a su hija

La Corte dejó en libertad a una pareja condenada por prostituir a su hija

El caso ocurrió en Santa Rosa y Tiempo del Este siguió el debate que en 2016, terminó con la condena de una pareja a diez años de prisión. Ahora, el fallo fue revisado y la sentencia quedó anulada.

En un fallo por lo menos inesperado, la Suprema Corte de Justicia de la provincia dio vuelta una sentencia dictada por la Primera Cámara del Crimen de San Martín y dispuso la inmediata libertad de una pareja que en 2016 fue condenada a 10 años de prisión, como autores del delito de promoción a la prostitución de menores. Un caso que en su momento tuvo la cobertura de Tiempo del Este.

La sentencia de la Corte lleva las firmas de los ministros José Valerio, Pedro Llorente y Jorge Nanclares quienes señalaron que no hubo motivos para el dictado de la sentencia establecida y sostuvieron que hubo diversos elementos probatorios incorporados que el tribunal “omitió valorarlos” produciendo así una “arbitraria conclusión” respecto a la calificación de los hechos.

La Corte señaló además circunstancia atenuantes relacionadas con la sentencia, en concreto, la pobreza y la hipocultorización de los acusados, así como la ausencia de recursos para afrontar la realidad en la que están inmersos.

El ministro José Valerio señaló: “Advierto que ha operado la prescripción de la acción penal” y ahondó en las consideraciones que llevaron finalmente a absolver a la pareja y a ordenar su inmediata libertad.

Luego de un extenso análisis del fallo, concluye, en síntesis, que la sentencia condenatoria de la Primera Cámara del Crimen de San Martín, ha sido dictada sin su presupuesto necesario: una acción penal vigente.

Los hechos

El caso ocurrió en Santa Rosa durante la vendimia de 2000. La víctima tenía entonces 16 años y tuvo que acostarse con obreros golondrinas. El hecho llegó a juicio en a fines de 2016 y tanto el debate como la sentencia fue seguida en su momento por Tiempo del Este, en una crónica que se resumen en los siguientes párrafos.

En aquel momento la crónica de tribunales sostenía que “fue condenada a diez años de prisión una pareja de obreros rurales de Santa Rosa, culpable de prostituir a la hija de la mujer, una joven de 16 años a la que entregaban a obreros golondrinas a cambio de dinero. Aunque el aberrante hecho ocurrió durante los meses de la vendimia de 2000, recién fue conocido e investigado por la Justicia en el último año”.

Más adelante el relato señalaba que “el caso llegó a juicio de manera tangencial, luego de que el año pasado, la propia víctima acudió a la fiscalía para contar el miedo que sentía a que sus hermanas menores pasaran por lo mismo que ella, que tuvo que prostituirse con cosechadores, que le pagaban a su padrastro para estar con ella”.

El debate se extendió por tres semanas y durante uno de los cuarto intermedio, el fiscal Oscar Sívori aseguró en aquel momento que pocas veces había escuchado un relato tan triste y desgarrador, el de una joven de 16 años entregada por su madre y su concubino como mercadería sexual a un grupos de cosechadores de uva.

“Es triste escuchar todo lo que salió a la luz en este juicio, donde ella mismo contó que aceptó acostarse con obreros de la cosecha para tener dinero con el que poder comprar leche y pañales a su bebé, una plata que ni su padrastro ni su madre le daban”, contó Sívori entonces: “Es difícil saber la cantidad de gente que pagó por estar con esa niña, pero no han sido menos de diez o quince obreros por jornada”.

En el año 2000, la joven era mamá desde hacía poco tiempo y se había peleado con su novio, por lo que su padrastro, Pedro F. (54) le propuso conseguir hombres para acostarse con ella y repartirse la plata. La chica aceptó y así fue que se pasó toda esa vendimia yendo de un lugar a otro: “Sin dinero de sus padres, en condiciones de vida muy humildes y sin la posibilidad de un trabajo, ella aceptó. Pedro la llevó en un Falcon hasta las cabañas de unos obreros golondrinas tucumanos, que le pagaban $20 por acostarse con la chica. Tuvo que soportar diez, quince y hasta veinte encuentros sexuales por día”, había asegurado el fiscal durante su alegato: “La mamá, Ilda, también se prostituía por dinero y de algún modo es víctima de Pedro, pero sigue siendo responsable de lo que le ocurrió a su hija”.

El caso fue presidido por el juez Eduardo Orozco y a la hora de los alegatos, Sívori había solicitado una pena de 14 años de prisión para el hombre y de diez para la mujer, mientras que el defensor, Jaime Icart, pidió la absolución de la pareja, “ya que nada de lo que ha contado se pudo demostrar”.

Finalmente, Orozco dictó sentencia y condenó a Pedro y a Ilda a la misma pena: diez años de prisión por el delito de promoción a la prostitución de menores.

Ahora, la Corte dio vuelta aquel fallo y ordenó la inmediata libertad de la pareja, entre otras cosas, por la prescripción de la acción penal sobre el hecho.

 

(Ulises Borderil)

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