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«La lucha eterna contra el COVID – 19»

«La lucha eterna contra el COVID – 19»

*Por Rubén Alejandro Vega Mairán

Podríamos definir a la Argentina como el país que tiene la calle más larga, río más ancho, las minas más linda del mundo, el gran colectivo, alpargatas, soda y alfajores, las huellas digitales, los dibujos animados y…¿la cuarenta más larga del mundo?. Desde hace algunas semanas hemos visto y escuchado en diferentes medios masivos de comunicación una frase que se ha hecho muy popular para muchos/as argentinos/as en redes sociales y es justamente que nuestro país tiene el récord de: “La cuarentena más larga del mundo”. Pero esto ¿Es cierto? ¿Es necesariamente algo malo o es algo positivo?. Lo veremos a continuación.

Desde que el Director General de la OMS (Organización Mundial de la Salud) Tedros Adhanom caracterizó a COVID – 19  como una pandemia el 11 de Marzo del 2020, la gran mayoría de países optaron por poner a millones de personas en cuarentena, esto no solo fue una de las más importantes recomendaciones de los especialistas en el tema (a parte de lavarse las manos, evitar las aglomeraciones, estornudar en el codo, etc.), sino que también se ha demostrado a lo largo del tiempo que es la mejor forma de actuar ante una catástrofe sanitaria cuando no se tiene la cura.

El aislamiento no es algo novedoso, ni siquiera es algo de los últimos siglos, sino que ha sido utilizado desde hace 3.000 años, la palabra “cuarentena” viene del italiano y hace referencia a los 40 días de espera de los barcos y personas como medida de prevención para evitar la propagación de la peste bubónica en Venecia, por citar unos ejemplos históricos de ciudades o pueblos que aplicaron este sistema tenemos la Peste Negra en la Europa del siglo XIV, el brote de fiebre amarilla en Filadelfia (Estados Unidos) a finales del siglo XVIII, la gripe española de principios del siglo XX, entre muchas otras.

La noche que Fernández, acompañado por gobernadores, decretó el inicio del Aislamiento, Social, Preventivo y Obligatorio.

Argentina no fue la excepción, el presidente Alberto Fernández decretó el 20 de marzo del 2020 el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio en todo el territorio nacional, desde ese día y hasta la fecha han pasado casi 100 días, todo el país se encuentra actualmente en una cuarentena pero con diferentes matices. En un primer análisis le podemos dar la razón a los medios que catalogan a la Argentina como el país con la cuarentena más larga del mundo, en muchos países europeos la  aislamiento ha durado aproximadamente entre 70 y 97 días y poco a poco la gente ha está saliendo a la calle y “retomando” sus vidas aunque con muchas restricciones. En Wuhan, China (donde se originó todo) duró 60 días, en Estados Unidos podemos decir que hay una cuarentena a medias, ya que el presidente Donald Trump siempre fue escéptico e invitaba a la gente a salir al igual que Bolsonaro en Brasil.

Pero este supuesto “fin de la cuarentena” de algunos países debe que tomarlo con pinzas, en muchas ciudades de Europa y Asia hubo nuevos positivos de COVID – 19, por ejemplo en Australia donde la primer ministra Jacinda Ardern había anunciado que “el virus fue eliminado” hace algunas semanas hubo un rebrotes y volvieron a imponer fuertes restricciones, otro ejemplo es Pekín, donde después de más de 50 días sin casos confirmados hubo un contagio masivo en un mercado y tuvieron que volver al aislamiento. En la localidad alemana de Gütersloh también paso mismo y tuvieron que poner en cuarentena  a toda una ciudad porque se registro 1.000 contagios en una planta procesadora de carne. Podría seguir con más ejemplos alrededor del mundo (Israel, Japón, Irán, Beijing), pero creo que muchos/as de nosotros ya los debemos conocer estos casos por los noticieros.

En lo personal, creo que es un error grave comparar el modelo y los tiempos de aislamiento que optó Argentina para combatir el COVID – 19 con el modelo que optó el primer mundo, no tiene sentido aspirar a copiar el modelo suizo donde los mismos especialistas como el médico Anders Tegnell que declaró que su estrategia no fue el adecuado y no lo recomiendan seguir. Tenemos que ser sinceros, no es lo mismo tener 300.000 infectados en Francia que tener 300.000 infectados en Argentina o tener 2.3 millones de casos confirmados en Estados Unidos que tener a 2.3 millones de argentinos/as contagiados/as. Si en esos países los sistemas sanitarios colapsaron, tuvieron iglesias llenas de ataúdes y estadios reacondicionados para albergar cadáveres, imagínense lo que puede suceder en acá, donde tenemos un sistema sanitario débil, informalidad, pobreza, hacinamientos en barrios populares, hambre, desempleo, etc.

Hasta hoy (21 de junio) nuestro país cuenta con  42.785 casos confirmados12.728 recuperados 1011 fallecidos, si a estos números los comparamos con nuestros vecinos sudamericanos tenemos lo siguiente:

  • Brasil: 1.095.278 casos confirmados.
  • Perú: 255.628 casos confirmados.
  • Chile: con 242.355 casos confirmados.
  • Colombia: 68.652 casos confirmados.

Como es evidente, nuestros números son significativamente menores ¿Pero a qué se debe esta gran diferencia? ¿El virus en Argentina es menos contagioso? ¿Somos más resistentes? ¿Es pura casualidad? NO, un rotundo NO. Tenemos esos números justamente por el AISLAMIENTO SOCIAL, PREVENTIVO Y OBLIGATORIO, ni más ni menos, por haber permanecido (al menos la gran mayoría de nosotros) en nuestras casas, estoy completamente seguro que si hubiésemos seguido con nuestras actividades “normales” hoy estaríamos mucho peor. Al igual que todos/as ustedes yo también tengo todas las ganas del mundo de salir, volver a juntarme con mis amigos, jugar al básquet, ir a la facultad, andar por el centro sin barbijo y disfrutar de la noche sanmartiniana, pero no puedo, todo lo “bueno” (dentro del contexto internacional) que se ha logrado hasta hoy fue por mantener la cuarentena, nos guste o no es así. Y ahora que somos el epicentro del mundo es estúpido, irracional y hasta suicida pensar en una flexibilización en todo el país. Que un/a periodista, locutor/a o político/a diga que se esta vulnerando la libertad individual de las personas con el aislamiento es por lo menos cuestionable y polémico, hasta les diría que hay un trasfondo político en esas declaraciones, esto es un momento extremadamente excepcional, nunca nadie de nosotros le toco vivir algo igual y es algo que va a quedar en la historia Argentina como la Gran Crisis Sanitaria del 2020. No podemos a estas alturas del año y con todo lo que conocemos del coronavirus cuestionar estas decisiones que a mi entender son acertadas.

Parte de la «nueva normalidad» consiste en mantener la distancia entre personas.

Esto nos demuestra que, primero, la cuarentena debe seguir con sus diferentes matices teniendo en cuenta los casos particulares de las provincias y, segundo, que es una falacia pensar esto del aislamiento se puede levantar de un día para el otro como si nada, nos tenemos que adaptar a la nueva vida, a la “nueva normalidad” como muchos especialistas dicen, otra no nos queda. Pero también es cierto que no podemos estar siempre en cuarentena, no hay economía que lo soporte y muchas veces no se sabe que puede ser peor, si el colapso económico, el colapso  sanitario o ambos. Pero creo que el debate no se trata de cuarentena si o cuarentena no, esto no debe ser un pensamiento binario, no tenemos que permanecer encerrados un año pero tampoco salir a marchar como se ha visto en distintos puntos del país donde hay transmisión comunitaria. Solo basta que un asintomático vaya a la marcha y contagie a cientos de personas, esto indefectiblemente se traduce en más días de restricciones y encierro, más enojo de las personas por no poder salir, más marchas anticuarentena y más casos confirmados. Esto no es un círculo vicioso, sino que es un circulo peligroso, si no se toma conciencia vamos a estar siempre en la misma.

Esto ya paso en Mendoza, donde el gobernador Rodolfo Suarez decreto una de las flexibilizaciones más importante del país, pudimos salir sin la restricción del numero de documento, los/as amigos/as se pudieron juntar en sus hogares (máximo 10), practicar deportes individuales, volvió el deporte federado, se habilito las actividades artísticas (pero sin publico), entre muchas otras actividades, pero el famoso caso 98 (empleado de una bodega de Maipú) genero un rebrote en la provincia  y encendió todas las alarmas, muchas de las actividades que se habían autorizado tuvieron que prohibirse. Todo por una personas que se junto ilegalmente (cuando aun estaban prohibidas las reuniones en casa) con un grupo de amigos que superaron las 10 personas y como si fuera poco tomaron “del pico” de una botella de cerveza, basto un irresponsable (por no decir otra cosa) para que 1.500.000 de mendocinos/as se vieran afectadas. Ahí tienen un motivo por el cual la cuarentena se está haciendo eterna.

Un Suarez visiblemente molesto, criticó una fiesta realizada donde los contagiados «tomaron cerveza del pico».

Otro motivo por el cual el eslogan “eterna cuarentena” no es del todo cierto es porque en zonas como el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) donde se registra más del 90% de los casos totales del país es imposible terminar con la cuarentena, pero si miras ciudades del interior está bastante flexibilizado, muchas empresas están funcionando, locales abiertos, bares con gente, los/as trabajadores/as volvieron a sus actividades y si bien hay que salir manteniendo todas los cuidados pertinente las probabilidades de contagiarse es baja, repito, siempre y cuando se respeten las normas.  Pero como los medios de comunicación son de CABA, muchas veces dan una mala y errónea imagen de que aun estamos en una estricta cuarentena en todo el país pero esto no es cierto. Se me vienea la mente una frase de mi papa que dice: «Dios esta en todos lados, pero tiende en Buenos Aires» y es cierto, muchas veces las personas del interior sabemos mas sobre que linea de subte esta cortada, en que calle hay piquetes o cual fue la ultima pelea de Larreta con un periodista de C5N pero sabemos poco de nuestra propia provincia, porque los grandes medios de comunicación te muestran lo que sucede alla.

Pero, según mi opinión y haciendo un poco de futurología, la “nueva normalidad” se dará cuando no se registren casos por varias semanas en una zona determinada se flexibilizara mas las actividades, pero cuando tengamos uno o más caso autóctonos de coronavirus se pondrá a esa ciudad en cuarentena, nadie sale y nadie entra. Cuando finalmente pasen los días y no se tenga ningún caso positivo se podrá volver a salir con mas “libertad”, pero volvemos a lo anterior, cuando se registre un nuevo contagio, todo a casa, suena agobiante, pero es como se está aplicando en otros países y creo que es una de las mejores formas de mantener una ciudad con movimiento (económico, social, cultural) y al mismo tiempo mantener segura a las personas por un nuevo rebrote. También debemos contar con la responsabilidad civil y moral de cada uno/a de nosotros/as, los que lleguen del exterior a hacer cuarentena, si nos sentimos mal llamar al hospital, no compartir el mate ni nada de eso, pero temo que ahí esta nuestro punto más débil, solo basta que una persona haga las cosas mal para que la terminemos pagando el resto. Veo muy difícil aplicar una «cuarentena inteligente» en las zonas mas afectadas del país, cuando personas que están en una ciudad donde abundan los casos se juntan de todas maneras.

Pero tenemos la fortuna que no todo el pais esta asi y eso es gracias a las decisiones acertadas del gobierno, mientras un periodista sale llorando por TV que no puede ver a su sobrina recién nacida y que por ese simple motivo pide que se termine la cuarentena, yo hoy mismo fui a visitar a mi abuela y compartimos una tarde de charlas y te, si viviera en CABA me tendría que adaptar a esa situación y permanecer en aislamiento, pero con la cuarentena se ha logrado que en Mendoza (y seguramente en muchas partes del país) podamos hacer muchas mas cosas que las primeras semanas del Aislamiento social, preventivo y obligatorio. El gobierno tiene problemas mas importantes que atender los reclamos de los/as periodistas, aun queda mucho por hacer para evitar que las familias pasen hambre, poner en funcionamiento las economías regionales y preocuparse porque podamos salir de esto lo mas rapido posible. El Gobierno debe pensar en todos y no en unos pocos.

Espero que durante los próximos meses, y mientras no se encuentre una vacuna, tengamos semanas con más libertad y semanas en aislamiento. Hasta quizás podamos tener un mes de cursado, ir al polideportivo, ver a nuestros amigos y aliviar el estrés que todos/as cargamos, pero todo depende (y repitiendo lo anterior) de nuestra responsabilidad como sociedad. Por el momento estemos en casa, solo salgamos por casos excepcionales y pongamos el granito de arena para hacer más llevadero esto.

*El autor de la nota es estudiante de la Licenciatura en Ciencias Políticas en la UNCuyo

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