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Mitos y verdades de las tarifas eléctricas

Mitos y verdades de las tarifas eléctricas

 

Por Cristian Folgar
Por Cristian Folgar

Los subsidios a la electricidad son injustos porque benefician a quienes más recursos tienen.

¿Qué hizo hasta ahora el Estado Nacional? Dispuso un aumento de la energía a nivel mayorista y un aumento en el Valor Agregado de Distribución (VAD) exclusivamente para Edenor y Edesur, que son las únicas distribuidoras reguladas por el Estado Nacional pues el resto son reguladas por cada Provincia.

¿Qué es la Energía Mayorista? Es el costo de generar la energía y transportarla hasta los puntos en los cuales la reciben las empresas distribuidoras que son justamente las encargadas de distribuirla hasta el punto de consumo de sus clientes (casas de familia, comercios, industrias, etc.). El costo de la energía mayorista es prácticamente el mismo en todo el país y es sobre el que se aplicaron la inmensa mayoría de los subsidios estatales durante estos últimos años. Sólo durante 2015 se destinaron a este subsidio más de 100 mil millones de pesos. Este subsidio no es el que origina las diferencias de tarifas entre la zona metropolitana y el resto del país pues todas las distribuidoras compran la energía básicamente a los mismos precios.

El aumento dispuesto por el Gobierno para el costo de energía mayorista que pagan las distribuidoras no implica necesariamente una mayor remuneración de los generadores. Por la información disponible hasta el momento, sólo se trata de una reducción del subsidio estatal que pasamos a pagar los usuarios en nuestra factura. Esto implica para el Estado Nacional un ahorro no menor a los 30 mil millones de pesos anuales.

El subsidio a la energía mayorista no se elimina, solo se reduce, con lo cual es de esperar nuevos aumentos para seguir concentrando los subsidios en los sectores de menores recursos.

El subsidio a la energía mayorista no se elimina, solo se reduce, con lo cual es de esperar nuevos aumentos para seguir concentrando los subsidios en los sectores de menores recursos. Más aún, cuando se supone que en algún momento el gobierno también dará señales de precios para el segmento de generación que necesita aumentar la potencia instalada para reemplazar máquinas muy ineficientes que hoy se despachan ante la falta de mejor opción, y para cubrir el incremento de la demanda de energía que sería esperable y deseable enfrentar si nuestra economía vuelve a crecer.

¿Qué es el Valor Agregado de Distribución (VAD)? Es la remuneración propia de las distribuidoras. En las tarifas que recibimos los consumidores tenemos dos grandes rubros, las tarifas del servicio y los impuestos. Nosotros no vemos la discriminación pero las tarifas están calculadas (o debieran estar calculadas) de modo tal que las distribuidoras recuperen de sus usuarios el costo de la energía mayorista y reciban un VAD adecuado para cubrir sus gastos operativos, su flujo de inversiones y un retorno razonable sobre el capital invertido.

Hemos escuchado que las tarifas del resto del país son en promedio 5 veces más altas de las que cobran Edenor y Edesur (lo que coloquialmente llamamos región AMBA – Área Metropolitana y Buenos Aires). Esto es cierto, lo que no es tan cierto es que el resto del país “subsidie” al AMBA. La inmensa mayoría de los subsidios eléctricos se distribuyen en todo el país. Sólo en los últimos años Edenor y Edesur empezaron a recibir subsidios del Tesoro Nacional pero que por su magnitud relativa no cambian el cuadro general (dicho sea de paso también otras distribuidoras del resto del país comenzaron a recibir subsidios directos del Tesoro Nacional).

Los subsidios a la electricidad son injustos porque benefician a quienes más recursos tienen y son pagados en una proporción mayor por quienes menos tienen. No es una cuestión de federalismo, es una mera cuestión de equidad entre sectores de la población.

Las mayores tarifas que se pagan en el resto del país tienen que ver con que en dichas jurisdicciones las autoridades no dejaron que se retrasen tanto las tarifas eléctricas respecto al resto de los precios de la economía. Con sus tarifas más altas los usuarios del resto del país no subsidian a los del AMBA. Esto no significa que en el resto del país todo esté perfecto y la calidad de servicio sea la óptima. Muchas cuestiones también están pendientes de resolución en otras jurisdicciones aun cuando el retraso tarifario no sea tan grande o directamente no exista tal retraso.

Fundamentalmente desde el Cristinismo salieron a cuestionar los aumentos con argumentos tan desopilantes como que estos incrementos violaban el derecho de los 40 millones de argentinos a acceder a un servicio básico. Este argumento lo usó justamente la propia Cristina Kirchner.

Creo que ningún argentino en su sano juicio podría discutir la importancia de la luz para que una familia tenga un nivel de vida aceptable. De lo que se trata es de cubrir el costo de ese servicio y de la forma que vamos a distribuir las cargas. Cobrar tarifas baratas, cubrir la diferencia con impuestos altos (entre ellos la inflación) y encima tener mala calidad de servicio, es una combinación que afecta fundamentalmente a quienes menos recursos tienen.

Habría que recordarle a nuestra estimada ex Presidenta que ella fue Presidenta de la Argentina y no solo del AMBA. Si los aumentos actuales violan los derechos del 40% de los usuarios que viven en el AMBA, entonces durante sus 8 años de gestión se violaron sistemáticamente los derechos del 60% de los usuarios que no viven en el AMBA y que pagan tarifas mucho más altas que las que aún, luego de los aumentos, pagarán los usuarios del AMBA.

Habitualmente cuando un espacio político salta del gobierno a la oposición sufre cierta dosis de amnesia, pero olvidarse del espacio geográfico que les tocó gobernar suena poco exagerado. Si Cristina en el gobierno era peligrosa para sí misma en el uso de las redes sociales, ya vemos que en la oposición el daño que puede hacerse a sí misma es mucho mayor. A mis amigos Cristinistas quizás les convenga más que nunca evitar que la jefa se siga escribiendo encima en las redes.

(La Política On Line)

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