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«Moguer, un pueblo donde se respira al Platero y Yo» por Roberto Mercado

«Moguer, un pueblo donde se respira al Platero y Yo» por Roberto Mercado

En la gira por España pude conocer el pueblo donde nació Juan Ramón Jiménez, el mismo que ha hecho del homenaje al poeta, su motivo principal de visita.

Moguer es un municipio que pertenece a la provincia de Huelva, en la Comunidad Autónoma de Andalucía, ubicada al sur de España, con una población de unos 22.000 habitantes, donde se respira a cada paso la obra Platero y yo, tanto como a su autor, el premio Nobel Juan Ramón Jiménez.

Recorrer sus angostas calles adoquinadas, por donde, en la mayoría, sólo puede transitar un vehículo, como también sus veredas estrechas que obligan a caminar en fila, mientras se esquivan pequeñas plantas de naranja que la ornamentan y le otorgan una belleza singular, le van dando al visitante la posibilidad de solazarse con un serpenteante caserío de uniforme color blanco, con ribetes dorados y tejas rojizas, que lejos está de producir monotonía al paisaje, sino todo lo contrario.

Todo pequeño espacio vacío ya es una plaza, así quepa en ella un par de árboles y un banco para el descanso o para admirar la inmaculada blancura del pueblo. En varias de estas plazoletas uno se puede encontrar con un monumento dedicado a algún fragmento de la magistral obra literaria.

También en las esquinas, al lado del cartel con el nombre de la calle o en una casa cualquiera, se puede observar una cerámica o placa describiendo que allí, Juan Ramón, imaginó o sucedió tal o cual escena del libro.

La casa donde nació y la casona donde vivió

Hasta que uno llega a la casa natal del escritor, hoy recuperada y transformada en museo, una típica construcción andaluza de fines del siglo XIX, y se deja llevar por ese mundo mágico de las grandes plumas de la historia. En la entrada misma hay una cerámica que reza: “Aquí en esta casa grande, hoy cuartel de la Guardia Civil nací yo, Platero. Desde el mirador se ve el mar. (Platero y yo. Cap. CXVII. La calle de la Ribera). La guía que nos la muestra, deja caer una catarata de anécdotas e historias ligadas al poeta y su obra, mientras recorremos sus habitaciones, plagadas de distintos elementos que recuerdan al autor, su amplio patio que aún conserva el aljibe y una terraza que nos permite tener otra maravillosa postal de Moguer.

Lo único que provoca esta visita es la necesidad imperiosa de llegarse hasta la Casa Museo Zenobia y Juan Ramón, distante unas pocas cuadras de allí, para ya sí darse de lleno con el mundo Jiménez. La casona donde vivió la infancia y juventud tiene, entre sus tantas joyas que recuerdan su vida, una estatua en tamaño real, tanto de él como de su esposa, la biblioteca personal con unos 4.000 libros y unas 7.500 revistas. También en sus habitaciones se puede admirar el escritorio con la máquina de escribir, sillones de lectura, su dormitorio, que conserva un ropero con trajes de la época, objetos de colección y, también, un amplio patio que posee un pequeño establo donde cobijaba su burrito.

Pero, ¿Platero existió?

¿Ahora, el burro que inspiró la obra que lo hizo universal, existió o fue fruto de su particular imaginación?. Ante esta reiterada pregunta, Juan Ramón dejó escrito como respuesta: “Muchas personas me han preguntado si Platero ha existido… Claro que ha existido. En Andalucía todo el mundo, que tiene campo, además de caballos y yeguas y mulos, tiene burros. El burro tiene servicio distinto que el caballo o el mulo y necesita menos cuidado. Se usa para llevar cargas menores en los paseos de campo, para montar a los niños cansados, para enfermos por su paso. Platero es el nombre general de una clase de burro, burro de color de plata, como los mohinos son oscuros y los canos, blancos, En realidad, mi Platero no es un solo burro sino varios en uno, una síntesis de burros plateros. Yo tuve de muchacho y de joven, varios. Todos eran plateros. La suma de todos mis recuerdos con ellos me dio el ente y el libro”.

Moguer, un pequeño pueblo de la provincia de Huelva que transita su vida al tranco del Platero y yo. Para visitar.

Por Roberto Mercado

romercado1962@yahoo.com.ar

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