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Piden siete años de cárcel para el celador acusado de abuso sexual

Piden siete años de cárcel para el celador acusado de abuso sexual

 

Se trata de Diego Molina, detenido por la denuncia que involucra a dos alumnos de la escuela Serpes, de Junín. El defensor pidió su absolución y dijo que los niños mienten.

 

 

Siete años y medio de cárcel es lo que pidió en la siesta de este miércoles, el fiscal Oscar Sívori para Diego Federico Molina (30) el celador de la escuela Pedro Serpes, de Junín, que está detenido desde agosto del año pasado, acusado de haber abusado sexualmente de dos alumnos de primer grado.

 

El fiscal hizo el pedido al tribunal, como cierre de sus alegatos, en los que aseguró que las pruebas en contra de Molina eran contundentes, empezando por el testimonio de los dos menores y siguiendo por una pericia forense a uno de ellos, que detectó una lesión en la zona anal, compatible con la introducción de un elemento que bien podría haber sido un dedo.

 

Luego de la primera denuncia en la Justicia, realizada por la mamá de uno de los chicos, Molina quedó detenido y enseguida, la Justicia investigo un total de ocho posibles casos ocurridos en la escuela Serpes, pero finalmente fueron dos los que llegaron a juicio. “En ambos, los chicos dicen que Molina les tocó la cola, el ‘Fede’ lo llaman ellos”, dijo el fiscal y siguió: “Esa confianza que el celador se había ganado con los menores es un agravante porque él se aprovechó de la situación y de la vulnerabilidad de dos menores”.

 

Sívori señaló en sus alegatos que los niños han descripto el lugar donde fueron tocados por el celador y que hablan de una habitación con muebles y una fotocopiadora: “¿Cómo pueden saber estos niños de la existencia de esa fotocopiadora si nunca han entrado a esa habitación que en realidad es un depósito? Lo saben porque estuvieron allí, porque Molina los llevó”, concluyó el fiscal.

 

El fiscal también cargó contra la media docena de docentes que testificó ante el tribunal y que aseguraron que los chicos nunca quedaron fuera de la vista de un maestro: “Acá han venido a cuidar su situación y cualquier posible responsabilidad en el caso, pero no es cierto que media docena de maestras puedan tener siempre a la vista a 150 niños en el recreo, como tampoco es cierto que Molina no tuviese contacto con ellos, porque el mismo celador se encargó de aclarar que él ayudaba con las meriendas y que también acompañaba a algunos hasta la parada”.

 

El tribunal, presidido por Armando Martínez e integrado por Viviana Morici y Darío Dal Dosso escuchó con atención los fundamentos de Sívori que concluyeron con un pedido de siete años y medio de prisión para Molina y luego, llegó el turno de Eduardo de Oro, el abogado defensor del celador quien aseguró que no hay elementos que sostengan la acusación en contra de Molina y acto seguido pidió la absolución de su defendido.

 

“No hay elementos en el depósito que demuestren que Molina estuvo allí con los chicos, no hay pisadas de ellos ni nada; el informe sicológico de los peritos dice que se trata de una persona normal, sin indicios de perversión o pederastia pero además, las docentes de la escuela aseguran que Molina cumplía con su tarea y que nunca vieron nada raro”, enumeró De Oro y agregó: “Por último, el informe forense no es concluyente y bien podría tratarse de un problema digestivo, de parásitos o de que el mismo chico se ha rascado. Los chicos mienten, no es verdad que los niños siempre dicen la verdad porque también mienten y eso es lo que ha pasado en este caso”.

 

Luego de escuchar a ambas partes y dado lo avanzado de la hora, el tribunal decidió pasar a un cuarto intermedio hasta este jueves, donde dictará sentencia y así, se conocerá la suerte de Diego Molina, quien ya se hizo tristemente famoso en 2013, cuando en estado de ebriedad atropelló y mató a una mujer embarazada que circulaba en bicicleta por la ciudad de La Colonia, un caso que aún no tiene sentencia.

 

(Ulises Borderil)

 

 

 

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