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Por una mala investigación, un crimen queda impune

Por una mala investigación, un crimen queda impune

Se trata del homicidio de Atilio Bartoluccio, asesinado en setiembre de 2016 en Nueva California. Hubo dos detenidos pero nunca las pruebas fueron suficientes. Terminaron absueltos.

El crimen de Atilio Bartoluccio ocurrido en setiembre de 2016 quedó impune, luego de que un tribunal en juicio, decidió liberar a los dos acusados detenidos por el caso, tras entender que no había pruebas para condenarlos.

Atilio Bartoluccio vivía en Nueva California, a más de 50 kilómetros al norte de la ciudad de San Martín y allí, junto a su mujer y su hija tenía una casa rural muy cerca del pueblo.

En la noche del 2 de setiembre de 2016, entre dos y tres delincuentes (el dato no quedó claro ni siquiera durante el juicio) se arrimaron por la vivienda y uno de ellos llamó con las manos a través del portón. Enseguida salió el dueño de casa y el extraño le pidió un vaso de agua.

En ese momento, un cómplice ingresó al patio, posiblemente por los fondos de la propiedad, con la idea de sorprender a la familia, pero Bartoluccio lo descubrió y comenzó entonces un forcejeo entre ambos, hasta que el dueño de casa logró tomar una barreta de hierro con la que golpeó al intruso.

Pero entonces el delincuente disparó con su arma sobre Atilio, al que hirió mortalmente a la altura del pecho. Enseguida, los delincuentes escaparon del lugar y los policías, alertados por la esposa de la víctima, demorarían unos minutos en llegar hasta la casa.

Con la descripción de la mujer y de la hija de la víctima, dos auxiliares del destacamento de Nueva California salieron a buscar  a los sospechosos, a los que se tenía por jóvenes y flacos, vestidos de oscuro y con los rostros también cubiertos por gorras igual de oscuras.

 

Así informó Tiempo del Este el hecho en aquel entonces:

 

Nueva California: delincuentes irrumpieron en su casa y lo mataron de un balazo delante de su familia

 

 

Pero en lugar de eso, los policías detuvieron a dos jóvenes que estaban lejos de la descripción: estaban a unos pocos metros del propio destacamento, uno de ellos llevaba una campera con vivos rojos y el otro tenía un gorro, pero blanco. Igual los subieron al móvil y en vez de conducirlos hacia la dependencia policial o, en todo caso, hacia la fiscalía, decidieron directamente llevarlos a la escena del crimen, lo que va en contra de cualquier procedimiento enseñado en las academias.

“Fue todo el procedimiento irregular y les quitaron el calzado para compararlos con una huella que había en el patio”, señaló Gabriel Alliana, abogado defensor: “Pero el lugar había sido pisoteado por todo el mundo, nadie protegió la escena del crimen”.

Lo cierto es que esa huella en la casa de Bartoluccio tenía coincidencias con la zapatilla de uno de los detenidos y con esa prueba, Sergio Alex Quiroga (24) y Emiliano Enrique Carrión (26) fueron imputados por el crimen.

“No alcanza una pisada y además, para reproducirla y comparar es necesario que el supuesto autor sea el que pise con el calzado, de otro modo no puede saber de quién es”, comentó el fiscal Oscar Sívori, que a la hora de los alegatos y por la contundente falta de pruebas, no acusó y pidió la absolución de los acusados.

Durante el juicio, el tribunal entendió que la investigación del crimen había sido muy mala, en parte por deficiencias de los uniformados, pero también por falta de recursos. “Es cierto que no se protegió la escena del crimen pero también lo es el hecho de que Nueva California está a más de 50 kilómetros de la Fiscalía que debe actuar y muchas veces faltan elementos”, comentó una fuente de tribunales.

De todos modos, contra Quiroga y Carrión no había otras pruebas: no se les encontró rastros de pólvora en las manos, no estaban heridos pese a que el asesino luchó con la víctima y tampoco tenía rastros de sangre, a pesar de que en la escena del crimen sí los había; además, ninguno de los dos tenía antecedentes.

Eso, sumado a la mala actuación policial, que no cercó la escena del crimen, que no recogió lo que habría sido un segundo rastro de los delincuentes encontrado al día siguiente y que advirtió tarde a la Fiscalía, entre otros errores, llevó a que el tribunal compuesto por Salvador Arnal, Eduardo Orozco y Victoria Franano dictará el sobreseimiento de los dos acusados, al no haber encontrado pruebas para culparlos. “La única prueba que había era una pisada, que podría haber sido de cualquiera porque ni siquiera quedó claro que fuese del asesino”, cerró la fuente.

 

(Ulises Borderil)

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