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Salgado conduce a Santa Rosa a una agonía lenta

Salgado conduce a Santa Rosa a una agonía lenta

 

Salgado conduce la comuna de Santa Rosa desde hace 8 años y fue elegido por los santarrosinos para conducirlos por otros 4 años más. Dos salvatajes financieros en un mes debió realizar el gobernador Alfredo Cornejo, para llevar alivio a la delicada situación de los empleados, que hacía meses que no cobraban.

Pero  Salgado aún descarga culpas en terceros, para justificar su paupérrima gestión. Y en consonancia de lo que fue el kirchnerismo gobernante, va fijando enemigos para confrontarlo. Primero fue Antonio Ponce, el ex intendente demócrata, del cual aún Salgado se acuerda culpándolo de todas las miserias que hoy soporta su departamento.

Como cuando a Ponce lo bloqueó con concejales adictos su ingreso al HCD argumentando una “deuda” que nunca se probó que existiera.

Luego fijó su mirada en ATE, el gremio que reclamaba por los salarios atrasados de sus defendidos: “Son 20 o 30 que no representan a nadie”.

O en los concejales del departamento que lo investigan: “Son unos resentidos sociales”.

Respecto a la denuncia de su ex mujer, Barbara Dorcemaine, por violencia de género, dijo: “Está todo armado. Quiero que se sepa la verdad”.

En oportunidad de un convenio que trascendió, firmado con un empresario artístico, en que se compromete a pagar durante nueve meses más de 700 mil pesos por mes, dijo: “Esa firma no es la mía”.

Ni qué hablar cuando empezaron a llegar los cheques sin fondo, firmados por él: “Es un problema del sistema, porque hicimos el cambio de entidad bancaria”.

Ni que hablar cuando, por un capricho suyo, decidió cerrar el municipio durante 2 días: «No hay garantías de seguridad».

O al referirse al gobierno de Francisco Pérez, o de Cristina Fernández: “Me siento traicionado por la gente de mi propio partido”, a pesar de que obtuvo salvatajes financieros que no apagaron el incendio.  ¿El manual de la famosa “lealtad” peronista? Bien, gracias.

“No me había dado cuentas que tenía ñoquis en el municipio”, dijo a un medio periodístico.

Hoy Santa Rosa es una triste postal del abandono. Un departamento que debiera ser pujante, solo trasciende por los escándalos en que lo sumerge el propio intendente.

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