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MARTES: Nubosidad variable con descenso de la temperatura, vientos moderados del sudeste. Tormentas aisladas durante la noche. Precipitaciones en cordillera. Ingreso de frente frío. Máxima: 25ºC Mínima: 12ºC
MIÉRCOLES: Nubosidad variable con descenso de la temperatura, vientos del sector sur rotando al noreste. Máxima: 21ºC Mínima: 10ºC
JUEVES: Algo nublado con ascenso de la temperatura, vientos leves del noreste. Máxima: 23ºC Mínima: 9ºC

Tiernas historias que se tejen alrededor de una escuela para jóvenes y adultos

El  C.E.B.J.A Nº 3-127, Escuela destinada a la Educación  Básica de Jóvenes y Adultos, , hay un fuerte componente de familias carenciadas, y tres aulas: Aula Centro Núcleo y Aula Satélite CIC que se encuentran en el Distrito de Tres Porteñas, y Aula Satélite Chapanay, en el distrito homónimo.

De la población escolar de esta última,  se desprenden algunas características: mayoritariamente pertenecen a familias numerosas y disgregadas por los trabajos temporarios, con ocupaciones agrarias o subocupaciones.

Algunos núcleos familiares realizan trabajos de inclusión a través de la elaboración de comidas y, los jóvenes y adolescentes, realizan tareas inherentes a los adultos. Además, existe una particular proporción de analfabetismo y de educación primaria incompleta, mitigándose esa desproporción con distintos planes sociales.

Los docentes suelen señalar que la problemática de la violencia, elevado consumo de alcohol y adicción a las drogas, transforma la zona contigua a la escuela en un ámbito de mucha inseguridad, y los hijos no siempre son contenidos por sus padres, exteriorizando esa ausencia.

Además, hay otros inconvenientes para los alumnos y, en algunos casos para los profesores, como son las escasas frecuencias del  transporte y el embarazo precoz, sin obviar la subalimentación.

Pero en torno a ese alumnado tan heterogeneo, los docentes han rescatado historias tiernas, que suelen emocionar hasta las lágrimas, y que expresan un “espíritu grande” para sobreponerse a las dificultades diarias, conformando grupos que hacen excursiones, y realizan rifas o ferias de platos,  para dignificar su presente, siempre con el optimismo como bandera.

«Hay historias increibles y nunca vamos a terminar de sorprendernos de la nobleza que encontramos en los alumnos, porque vemos en la nobleza de sus acciones sus deseos de superación», expresa la docente Graciela Gonella.

Estas son algunas de esas historias:

“Me molió a palos”

“Esa noche me molió a palos delante de los tres niños. Yo lloraba y los niños también. A la mañana siguiente, mientras él dormía, les puse toda la ropa –una encima de la otra-, lo desperté para decirle que llevaba al más grande a la escuela. Él ni se levantó. De ahí, tomé la calle, la ruta y llegamos desde San Juan hasta Chapanay. Algunas veces caminábamos y otras veces nos traían en vehículos (los camioneros, son los más buenos: nos convidaban mate y galletitas). En la escuela, he encontrado verdaderos amigos”.

 

“Casamiento precoz”

Daniela S.

“A los 14, mi mamá me casó con un hombre de 42 años. Me cambió por un lote. Pasé una vida de m……  El tipo me pegaba. Tuve cinco hijos. Nunca fui a la escuela. Ahora que él murió puedo hacer lo que quiera. Estoy viniendo a la escuela con mi nuera. Yo estoy aprendiendo a leer y a escribir. Como mi nuera está más adelantada, me ayuda en las tareas. Si uno no sabe leer, es como ser ciego.

Antonia M.

 

“Solo y enfermo”

“Cumplí los 60 y hacía rato que me “jodía” la pierna. Me encontré solo y enfermo: tengo “diabetis” y a veces me cuesta conseguir los remedios. Vengo en mi carro tirado por mi caballo “Guindo”. Es mi único amigo. Tiene más de 20 años. No sé cuánto nos quede a los dos: hemos envejecido juntos. Acá en la escuela, estoy aprendiendo a leer y a escribir. “Ricién” ahora puedo venir a la escuela; cuando era muchacho chico, no me pudieron mandar”

Eduardo H.

 

“Ya no tengo a mi hijo”

“Mientras trabajábamos en la chacra, mi hijo me enseñaba a sacar cuentas. Él siempre me decía que tenía que venir a la escuela a aprender. Ahora tengo un pequeño negocio y se me hace muy difícil atenderlo. Ya no tengo a mi hijo: se murió con 28 años. Me ayudan mis nietos y aquí en la escuela estoy aprendiendo bien. ¡Le estoy haciendo caso a mi hijo!

Eugenia M.

Graciela Gonella, docente.

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