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Un bodeguero y dos enólogos fueron condenados en San Martín por el delito de “administración fraudulenta”

Un bodeguero y dos enólogos fueron condenados en San Martín por el delito de “administración fraudulenta”

Un bodeguero y dos enólogos fueron condenados en San Martín, por el delito de administración fraudulenta, al haber realizado el desvío de una carga de mosto de 30.000 litros, que originalmente iba destinada a la bodega Guanacache, pero que terminó en las piletas de la bodega El Salvador SA.

Se trata de un cargamento de 30.000 litros de mosto sulfitado que en la mañana del 24 de marzo de 2011 debía ingresar a la bodega Guanacache, propiedad de la familia García, pero que por una maniobra realizada por los dos enólogos de esa empresa, técnicos de mucha confianza de la firma que realizaban además tareas administrativas, permitió desviar la carga hacia la bodega El Salvador SA, del bodeguero Roberto Interlante, quien también fue condenado por la maniobra ilegal.

Los enólogos condenados son Martín Lucero y Jorge Mosri, culpables por el delito de administración fraudulenta, que durante años trabajaron como técnicos de la bodega Guanacache, ubicada en el kilómetro 999 de la ruta 7, en San Martín, que pertenece a la familia García.

“Lucero tenía 24 años de servicio en esa empresa y Mosri llevaba seis; ambos gozaban de la confianza de Ramón García, el propietario de la bodega y es probable que se aprovecharon de esa situación”, resumió una fuente, tras la lectura de las sentencias.

Según se confirmó durante el juicio, el 24 de marzo de 2011, un cargamento de 30.000 litros de mosto que tenía destino en la bodega Guanacache, terminó en El Salvador SA: “El enólogo Mosri le ordenó a Salvador Crocce, uno de los camioneros encargados por esos días de trasladar mosto desde Gentile Collins SA, en Rivadavia hasta la bodega Guanacache, que la carga de ese 24 de marzo debía llevarla a la bodega El Salvador SA, cuyo titular Roberto Interlante”, explicó el fiscal mariano Carabajal: “Crocce hizo lo que le ordenaron, él no tenía por qué saber que lo que estaba por hacer era un delito”, subrayó el fiscal.

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El mismo razonamiento realizó el abogado querellante Juan Carlos Ruiz, para quien “el camionero Crocce pudo descargar en la bodega El Salvador SA sin presentar un solo papel, porque lo estaban esperando. Interlante había dado la orden de que descargaran el mosto”.

El tribunal, presidido por Eduardo Orozco e integrado por Salvador Arnal y Victoria Franano encontró culpables a los tres imputados aunque ciertamente los condenó con distintas penas, según la responsabilidad que les encontró en la realización del hecho.

Así, Martín Lucero, que fue enólogo en Guanacache durante 24 años, terminó condenado a un año de prisión en suspenso y 5.000 pesos de multa; su colega Jorge Mosri, que llevaba seis años en la empresa recibió una pena de dos años de prisión (en suspenso) y 15 mil pesos de multa, en tanto que el bodeguero Roberto Interlante tuvo una condena de dos años de prisión en suspenso y una multa de 50.000 pesos.

Durante los alegatos, la defensa de los acusados intentó distintas estrategias para aliviar la situación de los enólogos y el bodeguero imputados, al punto que el defensor de Interlante quiso demostrar que el robo del mosto nunca había existido y que todo se habría tratado de una maniobra de García, en acuerdo con el camionero, para fraguar el desvío del mosto y de esa manera, poder despedir a los dos enólogos, sin indemnizarlos. Pero ninguno de los argumentos esgrimidos por la defensa llevó a que el jurado absolviera a los acusados.

(Texto y foto Ulises Borderil)

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