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Un incendio destruyó la Guarida del Celebrante, no su espíritu

Un incendio destruyó la Guarida del Celebrante, no su espíritu
 El espacio artístico cultural del cantor Rubén Giménez en su hora más difícil
 
            El pasado jueves un voraz incendio dejó reducido a cenizas uno de los espacios más importantes del canto popular de la provincia, La Guarida del Celebrante, que el cantor Rubén Giménez tiene en la calle Buenos Vecinos, de Colonia Segovia, Guaymallén.
            La noticia entristeció inmediatamente a todos los protagonistas de la cultura mendocina, tanto artistas como el público en general, que tienen allí un verdadero punto de encuentro donde la música argentina, y en particular la cuyana, vibraba con características propias cada vez que el compadre convocaba.
            La Guarida no es lugar más. Allí han encontrado contención aquellas propuestas que han sido desplazadas de los grandes escenarios, y no porque sean de una calidad artística inferior, sino, precisamente, por mantener en alto una estética y una profundidad que se contrapone a la frivolidad y al vacío de contenido reinante en estos momentos.
            La gastronomía con que recibía a los visitantes era otro punto relevante en las reuniones.
            Las llamas hicieron su trabajo. Giménez quedó, literalmente, con lo puesto.
guarida 
Se perdió el lugar, no la idea y los sueños
            En las redes sociales el cantor nos contó el drama vivido, pero dijo sentirse con todas las ganas de seguir.
            Es que esta vez el fuego no realizó el crimen perfecto. Falló. Su cobardía para atacar cuando el dueño de casa no estaba lo llevó a cometer el peor error. No redujo a cenizas su corazón enorme de compadre de la vida, ni su alma forjadora de sueños compartidos, ni sus manos firmes para levantar otra vez la utopía, ni su guitarra, desde donde le daba vuelo a la esperanza.
            Lo dejó de pie. Y ya se sabe lo que pasa cuando un peleador sigue plantado en su lucha, no caerá vencido así porque sí.
            Será cuestión de esperar un tiempo dijo, mientras ocultaba una lágrima, para levantar otra vez La Guarida, y nos convenció inmediatamente de que así será.
 
La solidaridad
             Esa maravillosa palabra, solidaridad, que bien podría ser un poema sin ningún agregado más, no tardó en hacerse presente. Sus compadres, sus amigos y los que no, inmediatamente se pusieron a su disposición para ayudar en lo que sea. Ese ya es el mejor abrigo para su tristeza. Sabe que no está solo y ya tomó impulso.
            Si el fuego no pudo con él, menos podrá con un ejército de tonaderos dispuestos a dar una mano para levantar otra vez el santuario cancionero.
            Es así compadre Giménez, el golpe fue fiero, pero como usted lo dijo, si hay vida, hay sueños.
            Tiempo del Este registró imágenes de la desolación. Hoy no las publicaremos. Lo haremos cuando la nueva Guarida esté otra vez cantando en Colonia Segovia, para contrastar un momento con otro y solo para decirle al fuego traidor, no pudiste con este soñador.
            Salud Rubén Giménez, por todo lo vendrá!
 
Por Roberto Mercado
 
 
 
DÉCIMAS A GIMÉNEZ
Roberto Oscar Mercado
 
Ceremonial tonadero
La guarida de Giménez.
No pregunta cuántos vienen
Sino quién llega primero.
Es un criollo verdadero
De bombachas y alpargatas,
No lo va a dejar a pata
Si una cueca le pidiera,
Porque gritará ¡primera!
Con un duende en la garganta.
 
Se oye un dúo a la alborada
Allá en Colonia Segovia.
Es Giménez con su novia
Abrazados en tonada.
Y yo que ando de pasada
Sin apuro y sin horario,
Entraré en el santuario
De la Guarida cantora,
Donde dos aves canoras
Suenan como un campanario.
 
Colonia Segovia tiene
En el verde de su entorno
Un aroma que del horno
Anticipa lo que viene.
Empanadas que Giménez
Va dorando sin apuro,
Exquisitas, se lo juro,
Con estilo mendocino,
Su receta, lo adivino,
En su corazón mantuvo.
 
La noche encuentra su gloria
En el bar de los Tornello
Donde Rubén corrió el velo
Que escondían mil historias.
Las guardó en su memoria
Para llevarlas consigo,
Y cuando encuentra un amigo
Las relata apasionado,
Mostrando allí su costado
De cantor comprometido.
 
Por el humo del asado
Sube tonadas al viento,
Donde vuela el sentimiento
De trovero enamorado.
Desde sus antepasados
Al presente de los días,
Va cantando en armonía
Enraizado a su comarca,
Como dejando la marca
Indeleble de su vida.

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