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Una vocación independentista que comenzó a forjarse en 1810

Una vocación independentista que comenzó a forjarse en 1810

“La vocación Independentista ya estaba inscripta en 1810”, señaló Marcela Ternavasio, Profesora y Licenciada en Historia quien dice que esa posición «pierde en el marco de la Junta Grande» y que en 1812, con la creación de la bandera y de otras insignias patrias, más la llegada de José de San Martín en marzo de aquel año, esa postura «más radical comienza a ganar terreno» hasta que el 9 de julio de 1816 declaran la Independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica.
La investigadora rosarina explicó que la Junta Grande del 25 de Mayo «comienza a gobernar bajo formas republicanas», aunque aún siguen «manteniendo el depósito de soberanía en Fernando VII», rey de España.

Lo contradictorio es que había quienes deseaban continuar con la opción monárquica bajo la máscara de Fernando VII, mientras que otros pensaban que «esa Junta Grande podía convertirse en un congreso que definiera el futuro curso de acción y ese futuro podía ser la emancipación. Allí está Mariano Moreno. Y esa posición es la que pierde terreno en el marco de la Junta».

No hay declaración de la independencia, pero sí guerra. «Eso comienza como una guerra revolucionaria, tal como muchos especialistas lo definen hoy. Una guerra revolucionaria que claramente tiene un componente de guerra civil, porque en ambos bandos tenemos españoles peninsulares, criollos americanos, indígenas y esclavos», amplió.

«¿Cuándo el enemigo termina siendo el ejército español? Yo diría que hacia 1812, en el caso rioplatense», agregó Ternavasio antes de recordar que en febrero de ese año Manuel Belgrano crea la bandera y el escudo y dos baterías con el nombre de Libertad e Independencia en las barrancas de Rosario.

En los primeros días de marzo arriban a Buenos Aires San Martín y Carlos María de Alvear, quienes de inmediato se incorporaron a filas del ejército para combatir a los españoles.

Marcela Ternavasio«La creación de la bandera, que termina siendo nuestra enseña Patria es, efectivamente, una manera de comenzar a distinguir iconográficamente a dos ejércitos, que todavía no pueden definirse claramente en términos de cuál es el enemigo«, explicó la historiadora.

Triunvirato moderado

La radicalización del proceso en lo que aún se conoce como las Provincias Unidas provoca la caída en octubre del Primer Triunvirato por considerarlo «demasiado moderado frente a España»; en España se dicta de la constitución de Cádiz, que no tiene en cuenta la posibilidad de la autonomía de los territorios americanos. Estos hechos llevan a la Asamblea del año ’13, que tampoco aprueba una constitución ni declara la independencia.

En Europa, a partir de 1812, se produce el retroceso del imperio napoleónico por el fracaso de la invasión a Rusia y en 1815 ocurre la caída y el exilio definitivo del Gran Corso, tras la derrota en la batalla de Waterloo.

Los vientos de cambio cierran en el Viejo Continente con la restauración de la monarquía en España a principios de 1814, ante lo cual los patriotas ya no guardan ninguna esperanza de autonomía y solo queda por delante la posibilidad de declarar la independencia.

Según Ternavasio, «lo que la crisis de la monarquía deja al desnudo es una explosión de pueblos que reclaman su vocación y derecho al uso de ciertos atributos de la soberanía», reclamo que fue clausurado por la constitución liberal de Cádiz de 1812.

Agregó que «nuestra Independencia se declara en nombre de las Provincias Unidas en Sudamérica. Si uno quisiera ser provocativo podría decir que la República Argentina no tuvo nunca un acta de independencia», señaló con cierta ironía.
“Vocación independentista”

Es en ese sentido que Ternavasio dijo que «la vocación independentista ya estaba inscripta en 1810 en el proceso revolucionario. Que en esa inscripción ya había un espíritu de identidad nacional que daría lugar a nuestra Argentina actual».

Mensaje de San Martín

Ante el acta de independencia, San Martín le envía un mensaje a su hombre en el Congreso de Tucumán, Tomás Godoy Cruz, donde le dice: «No dejo de sorprenderme que en esa declaración no haya habido una exposición de las justas causas que nos llevaron a la declaración». Esto es, que se precisara la frontera de la nueva nación y qué tipo de régimen adoptaría como forma de gobierno, entre otros aspectos.

La historiadora puntualizó que «nuestra acta de Independencia es muy escueta. Tiene 220 palabras y 1345 caracteres con espacios incluidos».

(Télam)

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