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¿Y por qué no habló antes?

¿Y por qué no habló antes?

Esa es la pregunta que muchos realizan para descalificar a quienes denuncian abuso. Sin embargo nadie se pregunta ¿Qué siente una persona que ha sido vulnerada en su intimidad?

En el día de ayer se hizo pública una denuncia de la actriz Thelma Fardín contra el actor Juan Darthés. Fardín acusa a Darthés por abuso sexual con acceso carnal, hecho ocurrido en el 2009 durante una gira que los actores realizaban en Nicaragua.

Muchas personas, en afán de cuestionar la denuncia, y por consiguiente a la propia denunciante, se han preguntado con un dejo de malicia, ¿Y por qué no habló antes?

Claramente estos cuestionamientos están totalmente alejados de toda empatía. Es por ello que me parece importante desglosar otros interrogantes ¿Qué siente una víctima de abuso sexual? Quienes ponen en duda los testimonios por el tiempo tardado en presentar la denuncia ¿tienen idea de lo que atraviesan las víctimas?

Una persona que sufrió abuso sexual se siente vulnerada en su intimidad. Pueden apoderarse de ella sentimientos de vergüenza, culpa, soledad, y muy frecuentemente aparece el silencio. El silencio representa la inmovilización de poder poner en palabras lo acontecido, en este caso, un hecho shockeante. Otro elemento que aquí suele emerger con frecuencia es el llanto, en tanto expresión o forma de descarga de aquello que no se puede simbolizar mediante palabras.

Además de los factores internos, propios de cada persona, que ya son de por sí enormemente angustiantes, se suma la presión que puede ejercer el contexto. Personas que cuestionan el testimonio, desacreditan a la víctima y que, incluso, se ponen del lado del victimario. Lo cual puede llevar a pensamientos tales como ¿Para qué denunciar? o “no fue tan grave, mejor me quedo callada”. Por último, para entender la complejidad y magnitud del asunto, hay que remarcar que un abuso sexual es un hecho que afecta todas las esferas de la vida de una persona, desde el sueño, o la alimentación, hasta las relaciones interpersonales, o el ámbito laboral. La víctima se siente miserable en su existencia. Un verdadero infierno.

¿Cómo curar estos daños? Además de un acompañamiento psicológico, cobra relevancia contar con familiares o amigos que puedan mostrar cercanía, apoyo y, por sobre todas las cosas, su amor. Además, el animarse a contar la experiencia, ya sea a modo de descarga o para poner en alerta sobre el abusador en cuestión a las demás, son elementos que claramente pueden ayudar a la persona a iniciar su proceso de curación.

“Cada persona es un mundo”, reza un saber popular, cada persona es única e irrepetible y, por lo tanto, no hay dos iguales. Cada cual sobrelleva sus eventos traumáticos de manera distinta y en diferentes tiempos.

Por eso ante la pregunta que muchos se hacen, como forma de descalificar a la víctima: ¿Y por qué no habló antes? La respuesta es clara, porque cada persona atraviesa los eventos traumáticos de manera diferente. Porque quizás en este momento sintió la seguridad que en otro no tuvo. Porque al escuchar testimonios de otras mujeres, contó con el coraje necesario para hacer pública su historia. Y, por sobre todas las cosas, porque en cuestiones relativas a conflictos psicológicos, cada persona sana en sus propios tiempos.

Jorge A. Barrionuevo (Licenciado en Psicología. Estudiante de la Lic. Comunicación)

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