Habla el hombre al que le cortaron el dedo para robarle: “Me dijeron que eran de investigaciones y me empezaron a golpear”

Habla el hombre al que le cortaron el dedo para robarle: “Me dijeron que eran de investigaciones y me empezaron a golpear”

El hombre que fue golpeado y mutilado con fines de robo, contó a Tiempo del Este, algunos detalles de los hechos de violencia que sufrió él y su madre en la tarde del lunes, en un tradicional barrio del departamento.

El hecho de violencia que se generó ayer en una casa del barrio Las Bóvedas, en San Martín, no solo que conmueve al departamento sino que también obliga a preguntarse a los investigadores el por qué tanto salvajismo con la víctima del robo.

Óscar “Cachi” Santaolaya, separado, tres hijos, vive con su madre en la calle Perito Moreno de ese barrio tradicional. Jamás imaginó que luego de cerrar su negocio de distribución de golosinas y cigarrillos, en calle Boulogne Sur Mer este lunes al mediodía, iba a ser aguardado por un grupo de delincuentes en la puerta de su domicilio, los que esperaron que estacionar su camioneta y abriese el portón,  para luego abalanzarse sobre él y golpearlo con salvajismo.

En un breve diálogo que tuvo con Tiempo del Este, el martes por la noche, amablemente expresó: “Mirá como me han dejado, no tengo ganas de hablar, quiero estar tranquilo”. Los signos inequívocos de violencia se traspolaron a su rostro, tumefacto por los golpes que le quitaron varios dientes.

“Entregá la plata”

Lejos de finalizar su cometido allí, los ladrones le exigían: “Entregá la plata”, mientras buscaban en sillones, macetas y hasta el machimbre de la pared, al que tiraron abajo buscando un botín importante. Pero por lo que se sabe, hasta el momento, los forajidos se llevaron treinta mil pesos en efectivo, un televisor de 55 pulgadas, y otros objetos de valor.

Fue tal la saña de los delincuentes, que le llegaron a cortar un dedo con una tijera, mientras amenazaban que le iban a cortar todos los dedos de la mano.

“Yo hoy no quiero decir nada más del tema, lo que tenía que decir se lo dije al fiscal Sivori”, señaló con impotencia y rodeado de familiares y amigos que por estas horas le brindan contención afectiva a él y a su madre, Lita, de 83 años, quien fue atada a una silla y sufrió los insultos de los forajidos.

Santaolaya reveló el ardid de los malvivientes que lo abordaron: “Dos de los que se acercaron me dijeron que eran de Investigaciones y me empezaron a golpear” (hace un gesto elocuente, que es de alguien que está por lanzar un golpe de puño).

Y volvió a disculparse, ante la requisitoria periodística: ““Más adelante, capaz que tenga ánimo de hablar del tema”. Su madre, Lita, también se expresó desde la puerta: “Yo ahora tengo miedo de salir a la vereda”.

Antes de despedirse, pidió: “Digan a todos los que se han preocupado por mí, familiares y amigos que estoy bien, pero recuperándome de lo que pasé ayer, les agradezco que se preocuparan por mi salud”.

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