La madre de la joven paceña fallecida en abril, realizó declaraciones donde contó cómo fueron las últimas horas de María del Valle y brindó detalles sobre el caso.
Lidia Rosa Fiore, la mamá de María del Valle González López, la joven paceña que murió el 11 de abril pasado en Mendoza, brindó declaraciones al portal Infobae.
“Es muy terrible todo. De tenerla el fin de semana de Pascua con nosotros, disfrutando de la familia, pasé a ver a mi hija muerta el domingo siguiente. Le voy a mandar una foto para que vea cómo fue”, dice Lidia Rosa Fiore a Infobae, la mamá de María del Valle González López, la joven que murió el 11 de abril pasado en Mendoza, por las complicaciones de un aborto realizado con misoprostol.
El viernes 9 por la noche, a Lidia le avisan que su hija está internada. El novio le miente a la familia: habla de una apendicitis o de algo en la vesícula. “Marcos, mi hijo, me dice ‘mami, ¿vos sabías que Nico la ha llevado a la María muy enferma al hospital?’ A la una menos diez de la madrugada, me cae un mensaje del novio ‘mirá Lidia, a María la pasaron al quirófano, ahí van a ver si es la vesícula’. A la 1:40, me dice: ‘Ya salió del quirófano María’. Y yo digo qué alivio, qué rápido, le sacaron la vesícula o el apéndice. Y él me dice ‘no, vos sabés que han encontrado una infección muy grande en los intestinos y no la han podido tocar así que la están medicando para ver si pueden bajar la infección’”.
La madre llega al hospital el sábado 10. “¡Cómo no me van a avisar! ¿Por qué no me han avisado?”, les recrimina al novio y a la madre de éste, que también está allí.
“Tipo dos de la tarde sale la doctora a los pasillos de terapia y me dice ‘¿vos sos la mamá?’ Una doctora amorosa, que me atendió rebien. ‘Sí, desde las 9 de la mañana estoy, quiero ver a mi hija, ¿qué le pasó?’ ‘¿Vos sabés lo que está pasando?’, me pregunta. ‘Nico me dijo que era algo en la vesícula’. ‘No, parece ser que ha tomado una pastilla abortiva’”. La vida de María corre peligro, le dice.
Lidia se reprocha hasta hoy el haberse “tildado” -es la palabra que usa-. El shock le impidió reaccionar. “Yo llegué y ella estaba en terapia intensiva, no me dejaron verla -recuerda-. El novio todo el tiempo mintiéndome; él y su madre. ‘María va a estar bien, está medicada porque tiene una gran infección en los intestinos. Yo nunca pensé que mi hija estaba en ese estado… fue terrible. El novio en los pasillos, me abrazaba, conteniéndome, pero a todo esto yo estaba en la luna, no sabía nada, mis hijos tampoco, hasta que lo dijo esa médica”.

Después él admitió: “Ella tomó una pastilla abortiva, pero no sabemos si fue eso lo que le hizo mal”, le dijo. “Pero no fue una pastilla, fueron 12″, corrige Lidia.
“Le juro por todos los santos del cielo que yo me tildé -insiste-, no supe decir nada, no supe reaccionar contra él, no sabía lo que estaba pasando, me descompuse en los pasillos del hospital, me llevaron en silla de ruedas a la guardia para tomarme la presión”.
“Me parecía mentira lo que yo estaba viviendo, en serio le digo, por Dios, yo no creía esto, realmente no creía, y hasta el momento en que la trajimos de vuelta ‘no es verdad esto’, me decía para mí, y mis hijos se volvieron locos: ¿qué le pasó a la María? ¿qué le pasó?”
La doctora le dice a Lidia: “Ella ya sabe que vos estás acá y está muy emocionada, ha hablado con nosotros mucho, le ha pedido perdón a la familia, se ha arrepentido de lo que ha hecho”.
En ese momento, la llevaban a tomografía, pero tampoco entonces la pudo ver Lidia porque inmediatamente después la pasaron a quirófano. Fue luego de esa segunda intervención, que le dijeron a Lidia que no había esperanza: “Cuando la traen de vuelta, de la segunda cirugía, la jefa de terapia me dice ‘Tu hija se va a morir, no podemos hacer nada con ella, tiene totalmente infectados los intestinos. Tiene 3, 5 días de vida, no más. Eso fue el sábado a la tarde, tipo 7, 8. Y el domingo a las 6 de la mañana murió”.
En un momento de esa horrible espera, la madre de Nico le entrega el celular de María. Lidia lo guardó. Estaba apagado. El domingo estuvieron todo el día haciendo trámites para que les entregaran el cuerpo. Luego pasaron por La Paz donde “la gente la quería despedir, los radicales”, recuerda María. “Y el lunes a la mañana vinimos para el campo, y está sepultada acá al lado de su papá”.
Cuando se quedó sola con sus hijos, después de que se fue “el mundo de gente” que acercó sus condolencias, Marcos le dice: ‘Mamá, dame el teléfono de María, lo voy a poner a cargar, a ver qué tiene’. Horribles cosas tiene en el teléfono, hasta el aborto tiene en el teléfono”, dice Lidia.
Se refiere a que, en el aparato, quedó registrado el intercambio de María con la médica. “Marcos lo tiene guardado, también su madrina que es abogada”, agrega ella.
“Fue con pastillas -dice por su parte a Infobae en diálogo telefónico Marcos González López, hermano de María- Yo sé cómo fue todo porque tengo el celular de mi hermana. Allí está todo el chat con la doctora que la guiaba. Hizo todo el procedimiento en el departamento del novio, por teléfono”.
Le dieron 12 pastillas de misoprostol para tomar en 3 veces. “Empezó a las 10 de la mañana -sigue contando Marcos-. En la segunda toma ya le dice a la médica que se siente mal. En un momento, el novio toma el teléfono y dice ‘Mari se ha desvanecido…’” Tenía diarrea y sangrado.
Finalmente, las pastillas hicieron su efecto: “A las 20 horas le avisan a la doctora que había soltado el feto -dice Marcos-. Está hasta el aborto en el teléfono…”
Durante los dos días siguientes, María se siente mal, tiene dolores y mareos. La doctora le dice que se haga una ecografía. “Ella le avisa que no consiguió turno hasta la semana siguiente. Pero la médica no parece preocupada -asegura Marcos-. El jueves temprano le dice que no durmió en toda la noche por los dolores abdominales. Como no tenía fiebre, no pasaba nada. ‘El viernes al mediodía venime a ver al hospital’, le dijo. Mi hermana se presenta a la mañana temprano porque ya no daba más. A la tarde de ese viernes la trasladan a otro hospital [el Perrupato de San Martín] y el mensaje de la médica fue ‘cualquier cosa me avisás’”.
“Desde el momento en que empieza hasta que ella se desmaya, él le preguntaba a la doctora ¿es normal que pase esto? ¿que le duela? Sí, es normal, le decía ella; todo por teléfono, ¿por qué no la llevó al hospital? se podía haber evitado todo esto”, se lamenta la madre.
“Después querían tapar todo, todo política -dice Lidia-; recién ayer entregaron la necropsia y a mí me dijeron que iba a demorar más o menos 15 días. Esto está tapado, hay mucha política de por medio. Y yo ya no aguanto más, voy a ir a dónde sea por ella, total no tengo nada que perder, yo vivo sola, tengo tres hijos más, varones, cada uno tiene su familia, hijos hermosos, bellas familias tienen mis hijos, yo estaba solita con María, ella iba y venía, trabajaba, estudiaba, venía los fines de semana. Me decía: mamá, cuando tengamos vacaciones nos vamos a ir las dos a conocer el norte argentino. Ese era su sueño”.
El abogado de la familia estaba esperando la autopsia antes de decidir qué hacer. “La está analizando. A simple vista, había restos embrionarios, infección en los intestinos y en útero. Murió de un paro cardíaco causado por la septicemia”, dice Marcos.
“Mi hermana confió en esa doctora -agrega-. Estuvo como 20 días hablando con ella previamente. Todos le dieron el ok para el aborto, salvo la psiquiatra que dijo que no la encontraba bien, que la veía un poco indecisa, mal anímicamente. De todos modos la doctora autorizó el procedimiento. Las pastillas se las entregaron al novio el 28 de marzo. Pero mi hermana no quiso hacerlo entonces era Semana Santa. Y lo hizo recién el 5 de abril. Nosotros somos antiabortistas, somos pro vida y mi hermana también lo era hasta hace unos años. Ella iba a la parroquia, al grupo de jóvenes de la iglesia. La Facultad lamentablemente la cambió”.
A la demora en la entrega de la autopsia, se suma otro detalle extraño que consigna Marcos: “El fiscal no nos quiso recibir el teléfono como prueba porque dijo que era algo personal. Notamos que quieren tapar lo que pasó. Quieren instalar que no murió por eso”.
“Lamentablemente mi hermana es una víctima más de estas leyes que votan sin pensar. Mi hermana se pudrió por dentro -agrega, crudamente-; creyó que era algo seguro y normal”.
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