El abogado de 44 años hizo cumbre en el cerro Aconcagua el martes 25 junto a media docena de otros aventureros. “Nunca es tarde para intentarlo”, expresó.
El cerro Aconcagua, con sus imponentes 6.960 metros es la montaña más alta de América. Símbolo de la Provincia y orgullo de los mendocinos es, además, un verdadero desafío para decenas de personas que, cada año, llegan desde los más lejanos rincones del mundo con un único objetivo: hacer cumbre en la montaña más alta de occidente; pero tal es el desafío que, en cada temporada, solo un puñado de aventureros lo consigue.
Andrés Casagrande (44) vive en San Martín y forma parte de ese exclusivo club: el de los montañistas que se han parado en el techo del mundo de occidente: “Es una experiencia única y totalmente recomendable, pero que requiere preparación física y mental; subir el Aconcagua es, además, una enseñanza sobre nuestros propios límites y sobre el esfuerzo”, cuenta Andrés, que es abogado y que acaba de hacer cumbre en el Aconcagua el martes 25 de enero, junto a un grupo de compañeros de expedición.

“Nunca es tarde para intentarlo, hay que meterse eso en la cabeza”, subraya y sigue: “Suena a frase hecha pero es así. Un joven de 20 años seguramente tiene mejor estado físico que una persona de 50, pero también influyen mucho las ganas de subir, de cumplir objetivos, de romper barreras, que muchas veces son mentales antes que físicas”.
Andrés recuerda que “yo era una persona que tenía vértigo y pensé que nunca podría subir el Aconcagua, pero me lo puse como una meta y trabajé para lograrla”; vecino de San Martín, formó parte de una expedición de media docena de hombres y mujeres, cuyo grupo ingresó al Parque Aconcagua el 15 de enero.

“Nos aclimatamos en Plaza de Mulas, hicimos cumbre en el cerro Bonete; el sábado empezamos a subir a Nido de Cóndores; el lunes estábamos en Berlín y finalmente el martes logramos hacer cumbre casi todo el grupo”, relata Andrés y habla de los contratiempos, de los fuertes vientos, de las temperaturas bajo cero, de la necesidad de templar el espíritu para no pensar en la vuelta como una opción: “Demorar una hora para recorrer 100 metros es muy frustrante y puede llevarte a replantear si querés seguir o si es mejor bajar”, dice el andinista y alienta a quien sienta ganas, a intentar la aventura.

“Claro que hay gente que viene muy bien preparada y te hablo de los equipos que usan. Un buen par de calzados para montaña cuesta 200.000 pesos y acá no todos tienen ese dinero, pero muchos extranjeros llegan con esa ropa”, cuenta y subraya: “A temperaturas tan bajas lo recomendable es tener un buen calzado y buenos guantes; claro que todo el equipo es importante, pero las extremidades son lo primero que deja de recibir sangre y se congela”.
Entrenamiento
“Yo diría que hay que entrenar durante al menos un año”, aconseja: “Salir a caminar mucho, hacer senderismo, luego subir cerros; el equipo también es importante, pero también es necesaria una preparación mental y otro consejo, busquen un buen guía. En toda expedición tiene que haber alguien muy fuerte de la cabeza y ese tiene que ser el guía, el que te alienta a seguir, pero también el que te aconseja bajar cuando uno está al borde de su resistencia”.

Segunda cumbre
Andrés es la segunda vez que sube el Aconcagua y dice que la experiencia le ha cambiado la vida, que hay una filosofía luego del Aconcagua, que tiene que ver con entender que los desafíos, con preparación y ganas siempre pueden superarse. “De allá arriba uno baja distinto, creo que uno baja un poco mejor, porque sabe lo imponente que puede ser la naturaleza, pero también lo fuerte que resulta el espíritu humano cuando se propone algo”.

El grupo
Pero también hubo otros escaladores que hicieron cumbre, como Jorge Zorrilla, Álvaro Zorrilla y Julieta Zorrilla. Además, Eduardo Álcaraz y el cordobés, Iván. En tanto que a pocos metros de la cumbre quedó Marcela Rueda (del Valle de Uco) y Pablo Tagliaferro, quien también es sanmartiniano y debió auxiliar a un compañero que sintió los efectos de la altura. Por eso, no pudo intentar el asalto final a la cima.
“Lo voy a seguir intentando, porque es una meta que tengo, la de llegar a la cumbre”, expresó el asesor de seguros.

