Tras casi dos años preso bajo el duro régimen carcelario de Nayib Bukele, Alejo Arias se reencontró con sus padres en Ezeiza en la madrugada del jueves. El operativo de liberación se mantuvo en estricta reserva y contó con gestiones diplomáticas y legales.
En la madrugada del jueves, el abrazo entre Alejo Arias y sus padres en el aeropuerto de Ezeiza selló el fin de una pesadilla. El joven mendocino, oriundo de Rivadavia, regresó al país luego de haber estado detenido durante casi dos años en El Salvador, bajo el duro régimen carcelario que lleva adelante el presidente Nayib Bukele.
El reencuentro fue breve pero cargado de emoción. Sandra y Mauricio, sus padres, lo esperaban desde hacía horas, con los ojos puestos en cada puerta automática del aeropuerto. La última vez que lo habían visto libre fue en 2023, cuando Alejo viajó a Centroamérica con la intención de trabajar por unos meses. Poco después, fue arrestado en el marco de una investigación contra una banda financiera extranjera. Él siempre sostuvo su inocencia.
Durante su detención, Arias fue trasladado a una cárcel de máxima seguridad, en condiciones durísimas. Gracias a las gestiones legales y diplomáticas de su familia —con el respaldo del abogado Miguel Ángel Pierri y apoyo del Gobierno nacional—, logró ser trasladado a un penal menos estricto.
“Está muy bien, física y espiritualmente. Fueron casi dos años muy difíciles, pero finalmente volvió”, expresó su padre desde Buenos Aires, sin poder contener la emoción. La llegada de Alejo se manejó bajo estricta confidencialidad, en un operativo silencioso que incluyó escala en Panamá y el acompañamiento de personal diplomático argentino.
Todavía no se conocen los detalles judiciales de su liberación, pero allegados confirmaron que fue excluido el elemento de “dolo” en la causa, lo que implicaría un giro clave en su situación legal.
Este jueves, Alejo descansó en Buenos Aires junto a sus padres. Luego de una reunión en Cancillería, regresará a Mendoza, donde lo esperan familiares, amigos y un pueblo que nunca dejó de reclamar por su vuelta.