Lucas Andrada, el enfermero fallecido en el accidente de Barriales, cosechaba en sus ratos libres

Lucas Andrada, el enfermero fallecido en el accidente de Barriales, cosechaba en sus ratos libres
(Imagen Hospital Perrupato)

La joven víctima perdió la vida ayer tras ser colisionado por un auto, mientras circulaba en moto.

Lucas Gastón Andrada perdió la vida el Viernes Santo, en la Ruta 60 a la altura de Los Barriales, a raíz de un accidente de tránsito. Sus amigos recuerdan qué, en sus momentos de descanso, trabajaba en la cosecha de uva. Era padre de un pequeño y su esposa aguarda un segundo hijo.

El joven, quien era enfermero del hospital Alfredo Perrupato, había terminado su guardia a las 6 de la mañana y se dirigía en su moto a su domicilio cuando minutos después de esa hora, fue embestido por un automóvil conducido por un vecino del lugar y perdió la vida casi de inmediato.

Lucas se había esforzado realizando distintos trabajos para completar sus estudios y poder acceder al título de enfermero profesional. Había tenido su bautismo laboral en una clínica de Rivadavia, pero su verdadero sueño, como le confió a su amigo Diego Cabañez “era ingresar al hospital Perrupato”.

Cabañez recordó que a Lucas le decían “Triciclo”, se lamentó de que quedó “pendiente ese fernet que quedamos de compartir” y aseguró que se lo va a “extrañar en los pasillos del hospital”.

El joven enfermero era papá de un nene de 5 años y con su esposa, Viviana, aguardaban su segundo hijo, que iba a nacer para este invierno y al que ya no podrá conocer.

En los tiempos libres, Lucas gustaba de ir a cosechar para ganarse unos pesos más y, con ello, darle un mejor pasar a su familia. “A mí me gusta la cosecha, porque la han realizado mis familiares y ellos me inculcaron el amor por estas cosas”, solía decir a quienes le preguntaban.

Nidia Taboada lo definió como “muy buena persona, muy educado, me dio mucha alegría verlo trabajar en el hospital, pero hoy Dios quiso llevarlo con él, por culpa de un irresponsable al volante que le arrebató su vida”.

Y Alicia Ponce, otra persona que lo conoció pidió “poner límite serio a estos que toman sin control” y descargó su tristeza asegurando que “terminar de ésta manera cuando su futuro estaba empezando, Dios lo tenga en un mejor lugar y Dios ayude a su familia a salir adelante con esos dos pequeños”.

Los restos de Lucas tuvieron en la noche del viernes un emotivo paso por el hospital Perrupato, donde sus compañeros lo despidieron con aplausos. Luego y con las restricciones de pandemia, eran velados en una casa de sepelios de Junín y su sepultura estaba prevista para este sábado en un cementerio del departamento donde vivía.

El conductor del vehículo que lo embistió, E.P. de 22 años, está imputado por “homicidio culposo”.

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