El músico sanmartiniano, reconocido por su talento y versatilidad, dejó una huella profunda en la cultura mendocina y en escenarios de todo el país.
* Por Roberto Mercado (romercado1962@yahoo.com.ar)
Con la partida de este plano de Oscar Puebla, la cultura de Mendoza pierde a otro de los más extraordinarios guitarristas que supo concebir. Nacido en el distrito de Alto Verde, departamento de General San Martín, supo ganarse un lugar destacado en el ambiente artístico a puro talento y profesionalismo.
Hijo de José Francisco Puebla, quien además fuera su primer maestro, de muy joven comenzó a destacarse en la región Este provincial, para luego dar el paso hacia la Ciudad, con el objetivo de seguir formándose, estudiando en la UNCuyo.
Su calidad interpretativa no supo de fronteras rítmicas ni de estilos. Pasaba con notable solvencia del folklore al tango, del jazz al bossa nova, del rock a la música clásica. Así, supo codearse con los mejores músicos de Mendoza y fuera de la provincia, también, como el caso de Luis Salinas, Raúl Barboza, Opus 4 y la querida Mercedes Sosa, solo por nombrar un puñado.

Rescatando del archivo de notas aportadas por quien esto escribe, para Tiempo del Este, compartimos un par de párrafos que Oscar nos dejara en una entrevista realizada en el año 2009 y que nos resume su compromiso absoluto con la guitarra.
“Yo empecé estudiando con mi viejo. Si bien el tenía alumnos de manera sistemática, yo pasé a ser un alumno no sistemático en ese sentido, porque como seguía su paso a paso en su carrera docente y artística, participaba desde cuando iba a actuar o cuando iba a dar clases.
Para mí la escuela fue esa, haber mamado de chico la actividad artística de mi viejo. Después la enseñanza que me dejó, que yo llamo un adelanto de herencia, fueron esas herramientas que hoy por hoy me permiten laburar”.

Más adelante en la nota nos dijo: “Lo de Mercedes Sosa fue muy interesante, aunque nunca estuvo en mis planes. La idea era juntarme con Giuliano, guitarrista de la tucumana, y armar algo a 2 guitarras para que refleje lo cuyano, aunque no suene tan tradicional. Viajamos y el mismo día se produce un ensayo. Cuando Fabián Matus le dice a su madre lo que íbamos a hacer, ella le contesta no, ya que vino Oscar con la guitarra que toque él solo. Una vez terminado el ensayo me fui al departamento a preparar un arreglo que fuera un marco armónico más de contención que una muestra de virtuosismo. En el disco (Mercedes) hace un comentario muy chiquito, pero en el que me sentí muy valorado”.
Esto lo muestra tal como era Oscar, un marcado compromiso con el estudio y los ensayos, y un talento natural inconmensurable que le corría por su sangre.
Como para no irse sin dejarnos algo más de su obra, hace unos días subió a todas las plataformas musicales su disco Torbellino. Cosas de los artistas con tanto ángel artístico.
Descansa en paz, Negrito querido, te vamos a extrañar.

