A una semana del fallecimiento de Herman Pérez, exdirector de Defensa Civil de San Martín, el dirigente radical José Jorge Zambrana escribió una semblanza en la que repasa su trayectoria política, su compromiso con la Unión Cívica Radical y su vocación de servicio. A continuación, el texto completo.
Sin lugar a dudas despedir a un correligionario exige honrar su lealtad y convicción democrática y para ello hay que equilibrar la profunda tristeza de su irreparable pérdida con el orgullo por su militancia radical y vida compartida.
El domingo 5 de julio pasado, en una fría y nubosa tarde de invierno falleció a los 64 años Herman Amadeo Perez. Un militante de inquebrantables convicciones democráticas, un verdadero apasionado de la política, que vivió y respiró los valores y principios de la Unión Cívica Radical siendo su vida cotidiana un ejemplo de lucha permanente.
Nació y se crió en una familia de productores vitivinícola en Alto Verde ayudando a sus padres en el cultivo de la vid y desde el trabajo diario en el campo aprendió el valor del esfuerzo, la responsabilidad y la perseverancia. En la casona familiar era muy común la realización de reuniones partidarias con los más altos dirigentes del partido, por supuesto en la clandestinidad por las proscripciones de los partidos políticos que imponía la dictadura, y así desde muy niño comenzó a abrazar los ideales del radicalismo.
Agricultor de profesión y con estudios secundarios desarrolló una intensa actividad en organizaciones sociales, culturales y gremiales, como productor agrícola se insertó en la Federación Agraria Argentina, también miembro activo de la Asociación de Pequeños y Medianos Productores del Este, colaborador activo en el ámbito del cooperativismo regional, etc., demostrando en todos los ámbitos su compromiso con la comunidad y vocación de servicio, demostrando que la grandeza de una persona no depende de los títulos académicos, sino de la honestidad, dedicación y los valores con los que enfrenta cada desafío.-
Su vocación de servicio y compromiso con los vecinos también se expresó y quedó reflejada en la función pública, desempeñándose como Director de Defensa Civil de la Municipalidad de General San Martín, Mendoza función que ejerció en la gestión del Dr. Raúl Rufeil, con responsabilidad, afrontando cada desafío con serenidad, dedicación y un profundo sentido del deber, y quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo destacan su integridad, su espíritu solidario y su incansable voluntad de servir, asistiendo a los más necesitados, en definitiva significó un verdadero servidor público comprometido.-
En su juventud, como toda su familia, se afilió a la UCR, adhiriendo al Movimiento de Renovación y Cambio liderado en la Nación por el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín y en la Provincia por el Dr. Felipe Santiago Llaver. En su derrotero político desempeñó importantes cargos partidarios tanto en la Juventud Radical, como en el Comité Departamental y el Congreso Provincial de la UCR .-
A lo largo de los años, quienes estuvieron a su lado, compartieron innumerables jornadas políticas en todos los rincones del departamento, debatiendo con el fervor de los idealistas, recorriendo los distritos, golpeando puertas, hablando con la gente, defendiendo causas justas, porque Herman, como pocos, no concebían a la política como un mero ejercicio del poder, sino como una herramienta noble y justa para transformar la realidad de los que menos tienen, guiado siempre por los principios dogmáticos del radicalismo.-
Sin embargo, la política partidaria interna le fue ingrata, ya que nunca pudo ocupar una banca electiva que bien ya lo merecía, ya sea a nivel municipal como provincial, pero aun así frente a la adversidad cuando las urnas o los momentos históricos le eran esquivos jamás bajó los brazos, siempre se puso de pie con optimismo, nunca claudicó, jamás cambió sus principios por la conveniencia del momento, tuvo la templanza de los que saben que los hombres pasan, pero las ideas quedan, ya que su inclaudicable e incansable militancia siempre estuvo guiada por los ideales de la Unión Cívica Radical: la libertad, la igualdad de oportunidades, el respeto irrestricto por la instituciones y la permanente búsqueda del bien común. Nunca apeló ni necesitó de grandes discursos o alocuciones para ganarse el respeto de quienes lo conocieron, ya que sus acciones y su palabra fueron suficientes para dejar una huella imborrable ya que su vida política siempre se destacó por su cercanía con la gente, su sencillez y su firme defensa de los valores democráticos.
Su partida deja un profundo vació, pero también el consuelo de saber que vivió con toda intensidad política de acuerdo a sus convicciones, honrando cada responsabilidad que asumió, haciendo del servicio a los demás una verdadera forma y estilo de vida, constituyendo un ejemplo que sirva para inspirar a las futuras generaciones a ejercer el compromiso ciudadano con la misma humildad, honestidad y vocación que distinguieron a Herman.
Dejó como legado el ejemplo de un hombre de trabajo que hizo de la política y de la función pública una herramienta para mejorar la vida de los demás y que permanecerá vivo en el recuerdo de su familia, de su esposa Analía y sus dos hijas Pilar y Jesús, de sus amigos, de sus correligionarios de militancia y de todos aquellos quienes lo comprendieron y compartieron su camino.
José Jorge Zambrana

