Trabajadores de la salud y vecinos se manifestaron este miércoles en el hospital Saporiti. Denuncian un posible desmantelamiento del área, mientras desde el Gobierno sostienen que se trata de una “reestructuración” del servicio.
La situación de la maternidad y el área de neonatología del hospital Saporiti volvió a escalar en las últimas horas en Rivadavia, luego de una protesta realizada este martes por médicos, trabajadores y vecinos en rechazo a los cambios que se proyectan en el servicio.
El conflicto se da en un contexto de versiones cruzadas. Por un lado, desde el Ministerio de Salud ya se había deslizado la posibilidad de avanzar hacia una centralización de los partos en la zona Este, argumentando una presunta baja cantidad de nacimientos y la necesidad de reorganizar recursos.
Sin embargo, desde el sector médico aseguran que las medidas en curso implican, en los hechos, un vaciamiento progresivo del área, lo que generó preocupación entre los profesionales y la comunidad.
Durante la jornada hoy, trabajadores del hospital se concentraron en la explanada para visibilizar el reclamo. Allí señalaron que el servicio cumple un rol clave, especialmente para familias de zonas rurales que dependen de la cercanía del Saporiti para la atención de partos y cuidados neonatales.
Según datos difundidos por el propio personal, en lo que va del año ya se registraron decenas de nacimientos y varios recién nacidos requirieron internación, lo que, afirman, evidencia la importancia del servicio en el departamento.
En paralelo, el intendente Ricardo Mansur elevó el tono y denunció que existe un “vaciamiento programado” del hospital, en medio del avance de estas modificaciones, lo que suma tensión política al conflicto.
Desde la conducción del hospital, en tanto, explicaron que la reestructuración responde a criterios sanitarios y que los partos podrían ser derivados a centros con mayor complejidad, donde se mantendría en Rivadavia la atención prenatal, postparto y las guardias obstétricas.
Por el momento, no hay una definición oficial definitiva. Pero lo que sí está claro es que el tema volvió a instalarse con fuerza en Rivadavia y que la incertidumbre, lejos de despejarse, sigue creciendo.

