Un jurado popular declaró culpables a los dos acusados por el homicidio de Juan Carlos González, el hombre de 78 años hallado sin vida dentro de su camioneta incendiada en San Martín. Uno de ellos fue condenado a prisión perpetua y la pena del segundo se conocerá la próxima semana.
Un jurado popular declaró culpables este viernes a los dos hombres acusados por el homicidio de Juan Carlos González, el jubilado de 78 años que fue hallado sin vida dentro de su camioneta incendiada en una zona rural de San Martín en enero de 2025.
Tras el veredicto emitido en la Sala 1 de los Tribunales de San Martín, el juez técnico Armando Martínez condenó a prisión perpetua a Jesús Alejandro Rosas Funes, de 37 años. El jurado lo encontró culpable de homicidio agravado por alevosía y ensañamiento, en concurso ideal con homicidio criminis causa y en concurso real con robo simple.
Por su parte, Rodrigo Ismael Moya, de 25 años, también fue declarado culpable, aunque bajo una calificación legal distinta. Los integrantes del jurado consideraron acreditada su participación secundaria en un homicidio en ocasión de robo, delito que contempla una pena de entre 15 y 25 años de prisión. La sentencia correspondiente será dada a conocer el próximo 11 de junio.
El hecho investigado ocurrió el 30 de enero de 2025 en una zona rural ubicada entre Montecaseros y Nueva California. Personal policial acudió a calle El Médano tras un llamado al 911 que alertaba sobre un vehículo incendiado. Al llegar al lugar, los efectivos encontraron una camioneta Chevrolet S-10 totalmente calcinada y el cuerpo de González en su interior.
Durante el juicio, la Fiscalía sostuvo que la víctima mantenía conflictos previos con ambos acusados debido a una vivienda vinculada a la finca donde trabajaba. Según la hipótesis presentada, González fue reducido dentro de la propiedad y trasladado en su propia camioneta. Posteriormente, el vehículo quedó atascado mientras los acusados intentaban escapar y, de acuerdo con la acusación, fue incendiado con la víctima en su interior.
La investigación avanzó rápidamente a partir de testimonios que ubicaron a los sospechosos en un comercio de El Divisadero pocas horas después del hecho. Moya fue detenido ese mismo día, mientras que Rosas Funes permaneció prófugo durante algunos días hasta ser localizado y arrestado.
Durante el debate, las defensas plantearon distintas estrategias. La representación de Rosas Funes reconoció su participación en el robo del vehículo, aunque rechazó su responsabilidad en el incendio. En tanto, la defensa de Moya sostuvo que su intervención en los hechos había sido menor y procuró diferenciar su conducta de la del autor principal.
Con la condena a prisión perpetua de Rosas Funes ya firme, el proceso judicial continuará con la audiencia en la que se determinará la pena que deberá cumplir Moya.

