El Gobierno de Estados Unidos anunció una nueva ronda de aranceles para 60 socios comerciales, con alícuotas del 10% y del 12,5%, que comenzarán a regir desde el primer minuto del viernes. La medida fue presentada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y reemplazará el esquema temporal vigente hasta ahora.
Según informó el organismo, los países que cuentan con normas para combatir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso estarán alcanzados por un arancel del 10%, mientras que aquellos considerados con menores controles enfrentarán una tasa del 12,5%.
Argentina quedó incluida en el grupo con el arancel mínimo del 10%. La decisión se conoce meses después de la firma del acuerdo recíproco de comercio e inversión entre ambos países, concretado en febrero de este año. El Gobierno argentino esperaba la publicación oficial para conocer el alcance de las exenciones y el tratamiento que recibirán distintos productos nacionales.
La normativa prevé excepciones para determinados bienes considerados estratégicos para Estados Unidos, entre ellos materias primas cuyo gravamen podría afectar el abastecimiento interno, productos con impacto en la economía estadounidense y aquellos que no pueden producirse localmente en cantidades suficientes o a costos competitivos. Además, algunos productos argentinos podrán quedar exceptuados cuando contribuyan al cumplimiento de las normas vinculadas con la prohibición de importar mercancías elaboradas mediante trabajo forzoso.
La medida fue adoptada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que habilita la aplicación de sanciones comerciales frente a prácticas consideradas desleales. De acuerdo con el USTR, la decisión fue precedida por investigaciones, audiencias públicas, consultas con socios comerciales y más de 2.100 presentaciones.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que la iniciativa busca reforzar la lucha contra el trabajo forzoso en las cadenas de suministro internacionales y sostuvo que el país continuará aplicando restricciones a la importación de productos elaborados bajo esas condiciones.
El nuevo esquema también representa la continuidad de la política comercial impulsada por la administración de Donald Trump, luego de que la Corte Suprema limitara parte de los aranceles globales implementados anteriormente. Según Greer, el Gobierno mantendrá el uso de herramientas arancelarias y negociaciones comerciales para respaldar su estrategia económica.

