En tanto el municipio argumenta que la medida responde a obras de mejora, crecen las críticas por la falta de alternativas y el modo en que se ejecutó el operativo.
El cierre repentino del refugio municipal para personas en situación de calle que funcionaba en el Centro Integrador Comunitario (CIC) de Palmira, en San Martín, generó una fuerte polémica y cuestionamientos desde distintos sectores.
La medida dejó a un grupo de personas nuevamente sin alojamiento y reavivó el debate sobre la respuesta estatal ante una problemática en crecimiento.
El procedimiento se llevó a cabo durante la mañana del jueves con intervención de personal municipal y presencia policial. Según testimonios de organizaciones y vecinos, unas once personas que pernoctaban en el lugar fueron desalojadas de manera sorpresiva. Sus pertenencias fueron cargadas en un camión municipal y trasladadas hasta las inmediaciones de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, en el centro departamental, sin que se les ofreciera una alternativa concreta de alojamiento.
El hecho generó malestar por la forma en que se realizó el operativo y por el momento elegido, en un contexto de descenso de temperaturas.
Desde el municipio, el secretario de Gobierno, Mauricio Petri, defendió la decisión y aseguró que el cierre responde a la necesidad de realizar mejoras en el edificio. Entre las obras previstas mencionó la instalación de calefactores y la colocación de pisos, con el objetivo de que el refugio esté en condiciones óptimas para el invierno. Además, sostuvo que San Martín es el único municipio de Mendoza que brinda alojamiento durante todo el año a personas en situación de calle.
El funcionario también vinculó el aumento de personas en situación de calle con el deterioro de la situación económica, fenómeno que, según indicó, se observa con mayor intensidad en centros urbanos como el Gran Mendoza, San Rafael y el propio San Martín.
Sin embargo, las explicaciones oficiales no lograron desactivar las críticas. Desde el Arzobispado de Mendoza calificaron el procedimiento como “injusto” e “inhumano”, mientras que referentes sociales remarcaron la falta de previsión y de alternativas habitacionales durante el período de refacción.

