Tiempo del Este
  • Agenda
  • Región
  • Mendoza
  • Nacion
  • Internacionales
  • Deportes
  • Cultura
  • Tecnologia
  • Editorial
  • Tiempo de lectores
Tiempo del Este
  • Agenda
  • Región
  • Mendoza
  • Nacion
  • Internacionales
  • Deportes
  • Cultura
  • Tecnologia
  • Editorial
  • Tiempo de lectores
ImportanteSociales

Falleció Héctor Arboit, el intendente rivadaviense del retorno a la democracia

por tiempoadmin 9 mayo, 2023
9 mayo, 2023

En las últimas horas, falleció el ex intendente Rivadaviense, Héctor “Pipo” Arboit, que fue el jefe comunal que asumió en 1983 con el retorno de la democracia. Lo recordamos con una entrevista que le realizó Roberto Mercado para Tiempo del Este en junio del 2019:

Héctor Pipo Arboit, el loco de la bicicleta

“Lo viste. Seguro que vos también, alguna vez, lo viste: te hablo de ese eterno ciclista solo, tan solo, que repecha las calles… El flaco que tenía la bicicleta blanca, silbando una polkita cruzaba la ciudad…”, cuenta con maestría Horacio Ferrer en esa maravillosa obra titulada: La bicicleta blanca, que musicalizó Astor Piazzolla. Y bien se puede releer, lo que aconsejamos, como para aludir a uno de los personajes más particulares que dio la política rivadaviense, el Pipo Arboit, el primer intendente de esa comuna en el retorno a la democracia en 1983.

En una entrevista realizada de manera exclusiva por Tiempo del Este, y a pocos días de haber cumplido sus 80 años, el Pipo contó su vida plagada de anécdotas de las buenas y de las otras que intentaremos resumir en esta nota.

“Mi formación social, hasta que salí del Liceo en 1968, fue nula, porque en Los Árboles solo se podía hablar de leyendas del lugar, pero no mucho más. Me fui a estudiar Ingeniería Química a San Juan, pero a los dos años, con mi compañero Jorge Furlani, decidimos cambiar de universidad y nos fuimos a la de Santa Fe, porque la de la provincia vecina estaba recién creada y buscamos algo más superador.

Allá, por el azar llegamos a una casa donde vivían un Yugoslavo, un Venezolano, Chaqueños y nosotros de Mendoza. Nos propusimos hacer en forma individual lo que la facultad no hacía por nosotros, leer, por ejemplo a José Ingenieros, Lisandro de la Torre, Ortega y Gaset, etc. Entre todos comprábamos un libro, lo leíamos en forma individual y después nos juntábamos un fin de semana o feriado, a debatirlo, a discutirlo. A la constitución de Alberdi la desmenuzamos. Pero no solo eso, una vez por mes nos obligamos a que cada uno de nosotros tenía que ir a una conferencia o charla que se daban en la Facultad de Abogacía, que estaba a 4 cuadras. Al que le correspondía iba, escuchaba la charla y después venía y nos contaba. Fue un enriquecimiento profundo, una universidad paralela. Con los libros, con esas charlas y la facultad nos formamos socialmente…”, comienza diciendo a modo de monólogo.

La política: satisfacción y desencantos

“Me vinculo a la política de esta manera: Yo, con mis alumnos, hablaba como hablo con vos ahora, dentro de la escuela o fuera de ella. Corríamos carrera de bicicleta, jugábamos al fútbol, hacíamos viajes de estudio, para que ellos tuvieran la realidad con lo que estudiaban, como debe ser la educación. Los trababa como iguales, no hacía diferencia. Lo que me trajo problemas en la época de la dictadura y me salvé gracias a unos amigos que respondieron por mí, ya que me habían señalado como peligroso.

Cuando daba clase en las Universidades Maza y la Tecnológica, aparece Raúl Ricardo Alfonsín, yo recortaba los artículos en los que hablaban de él en los diarios Clarín y La Nación y se los leía a los alumnos y los debatía con ellos.

Llega el año 1983 y la interna radical entre Alfonsín y De la Rúa, entonces me dije: Yo con el proceso me he jugado el pescuezo y hasta me salvé que me hiciera cagar los peronistas,¿ no voy a votar en esa interna? Entonces fui y me afilié en abril de ese año, y no por radical, sino por seguir a ese líder fundamental de la democracia que sigue siendo, Alfonsín.

A los tres días de la afiliación, era candidato sin interna de Rivadavia por la UCR. El resultado fue: Alfonsín ganó con el 52% de los votos, Felipe Llaver con el 48% y Rivadavia con el 57% .

Ahí empezó la trastada del partido, aquel apoyo que tuve al principio para que fuera candidato se rompió inmediatamente…”, rememoró.

La traición partidaria

“Después, no sé, ¡te juro!, por qué siniestra rabia, no sé por qué lo hicimos, ¡lo hicimos sin querer!, al flaco, pobre flaco, de asalto y por la espalda su bicicleta blanca le entramos a romper…”, continúa a modo de vaticinio de lo que vendría después, el texto de Ferrer.

“El 30 de octubre, el mismo día del triunfo y cuando estábamos celebrando, me caen los políticos con una lista con los nombres de la gente que yo debía poner de secretario, tesorero, capataz, etc. Los escuché a todos y cuando terminaron de hablar les dije: muchachos, van a tener que salir mañana a decirle al pueblo de Rivadavia que yo no soy intendente, y van a tener que decir el por qué, por quererme condicionar poniéndome gente que no es de mi confianza. Los afiliados aplaudieron, los políticos salieron peleándose entre ellos e insultándome a mí. De ahí en adelante hice mi gestión totalmente independiente de mi partido, el que cuando podía me traicionaba por la espalda.

Pero si el radicalismo destruyó a varios correligionarios, mató a Alem, le hizo pegarse un tiro, al ver las apetencias desmedidas de muchos cuando el partido empezaba. Olvidó a Illia, que salió caminando de la Casa de Gobierno, el Mahatma Ghandi argentino, lo dejó solo a Alfonsín y a De la Rúa también, ¿no lo iban a hacer conmigo que era un simple intendente de pueblo?…”, soltó con rabia acumulada.

No me robé ni un clavo

“Le dimos como en bolsa, sin asco, duro, en grande: la hicimos mil pedazos… Y, al fin, yo vi que él, mordiéndose la barba, gritó: ¡que yo los salve!, miró su bicicleta, sonrió, se fue de a pie…”, sigue la canción como si estuviera resumiendo la gestión de Arboit.

“Con mi gestión me quedó una sensación agridulce, porque no pude hacer todo lo que hubiese querido, nos agarró el Plan Austral, empezaba la hiperinflación y cuántas otras cosas, pero salí por la puerta grande, con el municipio ordenado, pude iniciar las acciones legales para que YPF liquidara las regalías petroleras como correspondía y tantas otras cosas. Pero eso sí, no me robé ni un clavo, algo que no pueden decir todos….”, resumió de un extensísimo anecdotario.

“Me decían el loco de la bicicleta, porque, a veces, dejaba el auto oficial del municipio y me iba a ver las obras en ella. Una vez me le aparecí a unos obreros que estaban limpiando los cupos de los canales de Irrigación pedaleando por el mismo canal. Dos estaban haciendo un asado, dos jugaban al truco y los otros dos se rascaban las b…s. Se querían morir. Claro, ellos estaban atento a si venía el auto…”, completó la risueña anécdota.

Los reconocimientos

“Los mejores reconocimientos que tuve fue cuando me ovacionaron en el segundo Festival de Rivadavia, a pocas horas de haber realizado el traspaso del mando, entre otros.

Hace unos días me hicieron un homenaje a las personas destacadas del departamento, organizado por la Secretaría de la Tercera Edad (aunque creo que el intendente Ronco algo tuvo que ver). Allí dije: -Alejandra, quien organizó el reconocimiento- tu actitud sobre los adultos mayores se contrasta con los seres humanos materialistas con los que convivimos, es por ello que quiero dejar grabadas estas octogenarias pero muy sentidas gracias. Y después hablé por más de una hora (risas).

Pero el más grande reconocimiento que tengo es de que puedo caminar tranquilamente las calles de Rivadavia y que todos me saluden y reconozcan…”, sentenció.

Seguramente, después de lo escuchado de boca de Héctor Pipo Arboit, Horacio Ferrer lo hubiese asociado con esta frase de la canción: “Flaco, no te pongas triste, todo no fue inútil, no pierdas la fe…, que en un cometa con pedales, ¡dale que te dale!, yo sé que has de volver…”.

Por Roberto Mercado (romercado1962@yahoo.com.ar)

¡Enterate de las noticias de Rivadavia a través del nuevo grupo de WhatsApp de Tiempo del Este! Podés ingresar desde acá

Pipo ArboitRivadavia

También puede interesarte

Se despertó y no estaban: robaron moto y bicicleta en Palmira

Así llega la Tormenta de Santa Rosa a la Zona Este: lo que dicen los especialistas

Fito, el perro policía que sigue sorprendiendo con su olfato en el Este

La sanmartiniana Martina Careli se coronó campeona regional de Patinaje Artístico en San Luis

¡Seguinos!

Facebook Twitter Instagram Email

Publicidad

Contactenos:

Email: tiempodeleste@gmail.com

Equipo editorial

¿Quiénes somos?

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • Email

@2021 - Todos los derechos reservados. Diseñado y Desarrollado por tuempresaenlinea